He leido atentamente el artículo Clichés anticubanos que el periodista Gilberto López y Rivas publica en el diario La Jornada en la sección de opinión. Resulta siempre interesante saber lo que opinan otros de ti mismo e incluso oir halagos aunque estos no abarquen toda la realidad. Na´ narcisistas habemos en todas partes. Gracias a la tecnología hoy los lectores no son entes pasivos que abren la boca y aceptan o no lo que los periodistas nos lanzan desde sus diarios, es una lástima que en este diario no se puedan dejar comentarios de los lectores por eso trataré de explicarle desde aquí al señor López y Rivas el por qué de su despiste.
El artículo comienza con la siguiente frase: “Recientemente polemicé en un canal televisivo nacional sobre el tema de Cuba” ¡Cuantas cosas escondidas tras una sola frase! En Cuba señor López, usted no podría escribir esa frase. Sencillamente no le está permitido polemizar, en la Cuba que yo viví como cubano de a pie usted es un ente pasivo que acata y recibe lo que por obra y gracia del espíritu santo tenga a bien darle el gobierno.
Tiene usted razón. El estado cubano garantiza la educación gratuita a todos sus ciudadanos hasta el nivel universitario y más allá (maestrías, doctorados). Esto es bueno y es malo según se mire porque, poniendo mi propio ejemplo podría usted estudiar hasta la universidad sin pagar un centavo, pero es malo, muy malo; porque esto le creará una deuda de gratitud imposible de pagar y tras la que deja usted de ser dueño de su propio destino. No faltará quien le recuerde que gracias a la revolución… hasta que finalmente se de cuenta que su libertad está limitada por los mismos que te dieron educación de gratis y comprenderá entonces el por qué la educación gratis de Cuba es la más cara del mundo.
Lo mismo puede decir de la salud, el deporte, la biotecnología y todas esas esferas en las que sin dudas Cuba, a pesar de los pesares, es muy diferente a nuestros vecinos latinoamericanos.
Hace un par de años, quizás más, Fidel Castro afirmaba que los cubanos ganan el equivalente a 1000 dólares mensuales y recuerdo que al otro día en las calles de La Habana corría el chiste-pregunta: ¿Quién me robó los 987 dólares restantes? Sí, porque, no se crea todo lo que le dicen: después de estudiar de gratis en Cuba hay que pagar los estudios. Y siendo ingeniero ganará usted la increíble suma de 17 dólares al mes en un país donde un par de zapatos puede costar 25 dólares. Le hablo siempre de mi ejemplo, fíjese que le hablo de un ingeniero con un empleo de responsabilidad, firmando proyectos millonarios o de científicos que investigan una vacuna en uno de esos centros biotecnológicos a los que hace usted referencia. Ese mismo investigador ve con tristeza que un bar man de un Hotel de lujo puede ganar hasta diez veces lo que el gana al mes en una noche. Yo he desarrollado una teoría (si es que se le puede llamar así) en la que comparo a la sociedad cubana con una pirámide invertida en la que los que más saben ocupan los lugares más bajos, mientras que la cúpula está poblada por gente sin muchas luces y desgraciadamente prostitutas, ladrones, proxenetas. Esta pirámide es inestable y más tarde o más temprano va a caer.
Otro detalle que desconoce el señor López es que en la TV cubana no hay programas de debate. ¿Vivimos en el paraíso? ¿Estamos exentos de errores? ¿Piensan los 11 millones de cubanos de la misma manera, tienen los mismos intereses y esperanzas? Yo, que conocí Cuba desde dentro, no desde las noticias, puedo afirmar que no. Y es lógico que así sea pues a los humanos nos importa mucho más nuestra libertad de opinión, que hacernos ingenieros de gratis.
¿Cuál es la situación actual? Pues que toda esa gente preparada se marcha como puede del país. De manera legal o ilegal, no importa, a Europa, USA, Latinoamérica y también a Angola, Zimbabwe o Nicaragua países que están mucho menos desarrollados que Cuba. Le hago notar al señor López la siguiente diferencia: los mexicanos cruzan la frontera hacia USA, no hacia Guatemala. Los cubanos escapan hacia donde pueden, no hacia donde quieren pues lo importante es salir de esa prisión en la que se nos ha convertido Cuba, el destino es secundario. Esta, señor López, es el fracaso más rotundo de la Revolución cubana: 2 millones de emigrantes en una población de 12; un pueblo instruido y noble obligado a marcharse de su país para lograr lo que les está negado en su tierra.
Usted salió bien parado en este debate televisivo porque este ocurrió fuera de Cuba. Quizás si usted insistiese en polemizar dentro de Cuba, en dar su punto de vista terminaría usted con sus huesos en la cárcel junto a lo otros 75 encarcelados durante la llamada “Primavera negra” que usted seguro conoce por ser profesional de la noticia, pero que insólitamente ha olvidado mencionar en su artículo. Si usted pudo argentar más de dos minutos a su contraparte del debate fue porque esta no era cubana o salió hace tanto tiempo de la isla que ya sólo puede echar mano a esos manidos clichés anticubanos de libertad de expresión o estado carcelario. Yo habría podido enseñarle las marcas de las cadenas en mis carnes y contra eso no creo que usted, si es una persona sincera, tuviese algo que objetar.