Ayer, mientras me preparaba para la rutina diaria haciendo las cosas de rutina, oí la noticia: Ha muerto Fidel Castro.
Me paro helado, con el cepillo de dientes, frente al televisor. Es la primera vez que se le dedica un espacio a Cuba en la TV local. Hablan del caudillo, dicen que era amigo del legendario Che (el de los pulóveres de los muchachos con Ipod). Después de los comerciales, explican donde esta La Habana, aquí se enteran hoy de que también nosotros sufrimos ciclones… pero yo no tengo tiempo para detenerme ante la tele. Tengo cosas importantes: Los niños deben llegar temprano a la escuela.
Las noticias en la radio del coche (¿¡el coche!? ¿no decía antes carro?) hablan de multitudinarias marchas en La Habana en honor póstumo al jefe, de revueltas en Miami y aquí… ¿aquí?… ¿¡aquí qué cojones pasa!? ¡Un grupo de cubanos con un cartel rumbo a la embajada cubana me bloquea el tráfico!
- ¡Quiten esa mierda del medio que llego tarde Cojones! ¡Coño que hasta después de muerto va estar jodiendo este cabrón!
Durante el día no tengo tiempo de ocuparme de las noticias de mi tierra, ni al otro día …
- Na´, el fin de semana - me digo.
Pospongo la muerte del tirano. El domingo tendré tiempo para sentarme a leer las noticias, seguro le dedican una columna y hasta fotos del entierro.
Pero el domingo la casa es un torbellino, los chicos (¿chicos?, ¿no decía antes niños, chamas, negritos?) me dicen: ¡Vístete que mamá nos lleva a Disneylandia! Y ni me acuerdo del jodio viejo, la jefa es la jefa y el fin de semana tiene su rutina, sigo a mi aire…
Recuerdo que a la semana siguiente fue la diarrea de la niña la que ocupó mi atención y…
… hace un mes que murió Fidel… y yo me había prometido coger el primer avión a La Habana… y yo que soñé asistir al concierto de Willy Chirino, la Original de Manzanillo, Fabré y la Sonora Matancera y Donato, Maggie, Van Van, Mirtha… y yo que juré no alejarme más de lo necesario me han salido raíces muy lejos de La Habana… y la nieve ya no me molesta tanto… por el contrario el calor le causa salpullido a mi niña… el tiempo puede más que los patriotas.
Hace 6 meses que enterraron “a quien tú sabes”, el sol de verano calienta. Le he prometido a mis críos llevarlos a empinar papalotes a la costa. Papalotes que hicimos con güin y papel de calcar que pegamos con clara de huevo como en Cuba. Todo porque ayer vieron un reportaje de La Habana en la tele.
Por cierto, allí la vida sigue igual, la sangre nunca llegó al río, han dicho que han surgido un par de partidos políticos, donde militan las mismas viejas caras. De hecho lo que más les impresionó fue un negrito sin camisas empinando una chiringa en una azotea habanera…
La habana no cree en tiranos, los sobrevive, no fue el primero, ¿será el último?