Fuera de Cuba he descubierto que, gracias a Dios, a muchos cubanos les has dado por escribir acerca de la isla en que nacimos y ayudar con su visión a lograr una imagen más nítida de este período que vivimos. Unos bien otros no tan bien, pero todos contribuyen a llenar la ausencia innecesaria.
Con la literatura cubana actual pasa como con su música que muchos la reducen a Compay Segundo y su Chanchán, títulos como “Trilogía Sucia de La Habana” o “Jineteras” ocultan un universo rico e inagotable de letras cubanas. ¿No hay otros imprescindibles en la actualidad? Por supuesto, es por eso que me propongo comenzar una sección en este Blog, donde tendrán espacios nombres de esas lecturas imprescindibles sobre Cuba que no han sido alcanzadas por la máquina publicitaria.
Y si alguien conoce a otros pues que me los mande y que aquí cabe to´ el mundo.
No se me ocurre una inauguración mejor para esta humilde sección que el libro Posesas de La Habana (PurePlay Press, 2004) escrito por una escritora cubana residente en Estados Unidos. Una cubana con una puntería literaria impresionante llamada Teresa Dovalpage.
Posesas… es de esos libros que te agarran y no te sueltan hasta que te muestran su última página y que, al cerrarlo, te dejan la sensación de haber tenido un orgasmo -literario-, aún cuando el tema nada tiene que ver con el sexo. Me leí el libro en dos viajes de tren de 40 minutos cada uno.
Esta mujer (Teresa Dovalpage) tuvo la osadía de meter cuatro generaciones de mujeres en un apartamento de dos habitaciones y barbacoa en la Centro Habana actual. En sólo tres horas de apagón bisabuela, abuela, madre e hija nos muestran una envidiable radiografía de la realidad cubana desde su particular ángulo y punto de vista, remarcado por la manera de expresarse de cada una. El lenguaje es el verdadero protagonista de una obra que, sin caer en politiquerías, teques cansones de cualquier signo que lo conviertan en más de lo mismo, logra entregarnos de manera amena una denuncia de la situación a la que ha caído la sociedad cubana actual. Juro que después de terminar su lectura me preguntaba ¿Cómo coño puede esta mujer usar las palabras de mi abuela, de donde supo con exactitud el momento de cada uno de sus dicharachos? ¿Cubanía? ¿Qué se yo? Dovalpage maneja con mano tan diestra la lengua sucia de cuatro generaciones de cubanas que las pasea por el filo de la navaja y logra salir ilesa, sin caer en el abismo de las chabacanerías, pero sin adornar las palabras que pone en boca de los personajes. Por eso suenan con la exactitud con que las oí en las calles de La Habana. ¿Qué otra cosa es si no nuestra ciudad?
He leído desde entonces opiniones que catalogan el libro como una comedia… ¡Sólo un cubano puede ver con tristeza las situaciones locas a las que le empuja un apagón!
Ojala lo disfruten tanto como yo.
Hola
Despues de leer tu blog me entro la curiosidad y arranque a comprar el libro, me ha sido dificil hallarlo pq aqui donde vivo el idioma principal es el ingles, pero siempre encuentras opciones y afortunadamente el Corte Ingles me lo trae, luego de que lo lea te mando mi opinion, un saludo y gracias.
PD Tenemos un chat de cubano en el que voy a subir tu post, esta muy interesante y se que a muchos le picara el bichito como a mi.
Jade