Cuba,cubanos,jinetero,jinetera,comandante,
La bella del Alhambra

Posted on Martes 19 Junio 2007

… y tenía un lunar,
en la rodilla,
que me hacía exclamar,
que maravilla…


Uno de los mitos de mi generación fue Beatriz Valdés: La bella del Alhambra como la conocíamos en Cuba tras su éxito en la película del mismo nombre.

Con ella soñé cada día, miles de veces me dormí mirando su cara en el póster de la película que tenía pegado en la parte de debajo de la cama de arriba de la litera que compartía con mi hermano. Dormía en la parte de abajo por eso podía mirarla mientras me vencía el sueño. Además no podíamos darnos el lujo de pegar un póster en una pared de un cuarto de solar de 4 por 4 por 6. Siempre hay algo más urgente que colgar: ya sea una silla, o una cazuela.

Ella fue el sueño de los de mi edad en Cuba. La referencia necesaria cuando de una bella cubana había que hablar. Cuando en algún programa dejaba oír su voz se jodía el pitén y todos corríamos al televisor a derretirnos, mientras la pelota quedaba envidiosa solitaria en el medio del solar.

En Cuba las caras en la TV desaparecen a más tardar en un par de años. Suerte que las escuelas de arte producen tantos artistas, porque si no quedaría solo Elpidio Valdés al servicio del General Resoplez. ¡Caballero se quedó Leonor Zamora, o Mirtha Medina o Tanya la loca que cantaba “Ese hombre está loco”, el ciego Osvaldo Rodríguez después de regalarnos “La marcha del pueblo combatiente” abrió los ojos en España y nadie lo vio más. Que se quedó el Médico de la Salsa o Carlos Manuel con la orquesta entera y carapacho incluido! Bah eso no nos quita el sueño en un país donde nunca estás seguro de que podrás terminar una conversación antes que tu interlocutor salte por encima del muro de una embajada. La lista de los que “pasan a mejor vida” es lo único que crece en Cuba.

Puedo decir Arturo Sandoval o Maggie Carlés sin que se me mueva un músculo. Y no es que no sean grandes artistas, pero el día que alguien dijo que Beatriz trabajaba en un contrato Venezuela se nos encogió el corazón. Pensamos no verla nunca más, no era seguro, pero como dijo el Che: …la posibilidad real del hecho nos conmovió a todos…

De eso hace una pila de años…

El fin de semana me quedé solo en casa pues la tropa está de vacaciones. Alquilé sin mirar el título, un DVD en español y camino a casa me armé de una caja de cerveza ¡fríííía! ¡Un lujazo!

¡Y COÑO!

Allí estaba. Doña Beatriz Valdés, con unos años más por supuesto. Pero cojones, el tiempo que no cree en nadie, con ella ha hecho una excepción. Tan fresca como hace 20 años cuando filmó la Bella de La Alambra. La misma sonrisa… y su lunar. Yo no soy tan viejo y hasta presumo de parecer más joven y aún así casi no me queda pelo en la cabeza y pa´ poder mear tengo que sacar la cabeza más delante que la barriga pa´ vear a quien tu sabes ¡Pero ella está aún como si aún tuviera veintipico!
Dios mío los recuerdos son hermosos. Yo había jurado no olvidarla jamás y lo he cumplido. Lástima que nunca pude conseguir una entrada para el festival de cine. Por no ser de la güara de los invitados, este negrito se quedó con las ganas de mirarla frente a frente a los ojos y pedirle un autógrafo.

Pero este mundo no es tan grande como dicen.

Si alguien la conoce o conoce a alguien que la conozca, o conoce a quien haya dicho que la conoce, dígale que en Conexión Cubana “el Yoyo” le da las gracias por poner estrellas en las noches de aquel solar de la Habana.
Y va y un día podemos volver todos a La Habana y puedo mirándole a los ojos pedirle un autógrafo.


No comments have been added to this post yet.

Deje un comentario

(requerido)

(requerido)


Information for comment users
Line and paragraph breaks are implemented automatically. Your e-mail address is never displayed. Please consider what you're posting.

Use the buttons below to customise your comment.


RSS feed for comments on this post | URI para TrackBack.

 
Cerrar
E-mail It