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Siempre hay una primera vez

Posted on Viernes 21 Julio 2006

Cada cual tiene sus límites. No basta que ellas muevan las nalgas de manera tan sensual, no basta que sonrían y usen faldas. Uno siempre pone sus límites…

Aunque muchos piensen que todo lo que lleve faldas me interesa, he puesto siempre distancia entre mi persona y las faldas de policía. Ellas para mí pierden el interés, no son ni mujeres ni hombres, no están ni buenas ni malas: son sólo policías.

Ella entró como perdida, la luz en su cara la dejó ciega por un momento y cuando al final sus ojos se acostumbraron a la media luz ya yo la tomaba por su cintura y nos alejábamos de la puerta girando, girando, girando… Y ella no hizo intento alguno por escapar.

— Sí, soy cubano, me gusta la salsa y me gustas tú — le contesté a sus ojos.

A las 9 de la mañana volví a la vida entre recuerdos de olores y sudores, de ejercicios y maromas. Y mientras me desperezaba se formaba ante mí una silueta uniformada que me hizo saltar de la cama.

Se acercaba con el bastón en ristre y yo desnudo no encontré sino la ventana para saltar, pero tan tarde, que me asió por los hombros y colocó el beso mas dulce mientras el bastón acariciaba mi entrepierna.

— Te he dejado desayuno preparado, cuando salgas sólo tira la puerta…

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