Torii Hunter y Miguel Jácome

Jesús Alberto Rubio
beisrubio@gmail.com

Con todo y que Torii Hunter ya se disculpó, el texto-comentario que nos ha enviado desde Boca del Río, Veracruz, Miguel Jácome Oaxaca, tiene un valor inmenso sobre el tema del racismo y la hermandad:

Gracias, Miguel:

“Apreciado Maestro Jesús Alberto. Reciba un cordial saludo y le comento algo que causó una gran decepción en mi concepto sobre el pelotero Torii Hunter, un gran center field, pero que como persona dejó mucho que desear en sus declaraciones al decir que los “negros latinos” eran impostores.

No sé por que lo dijo, que lo habrá impulsado a aseverar algo de esa magnitud, en pleno siglo XXI pues extraña ya que todos esos rencores racistas deben de estar desaparecidos. Sin embargo gente como Hunter no permiten que eso suceda.

La nota y el seguimiento de noticia sobre esas declaraciones lo anexo, lo tomé de la página de ESPN Deportes  un medio especializado, el medio de élite en los deportes, una cadena seria la cual le doy un crédito muy alto ya que se maneja con veracidad y con seriedad además de ser la cadena que más juegos de baseball transmite a nivel mundial.

Bueno abordo mi crítica y mi punto de vista. Lejos de maldecir o decirle ignorante a Hunter le quiero dejar una muestra de que en el baseball hay un pasaje (mi favorito) de hermandad y nos demuestra que el baseball tiene muchas facetas bonitas.

La barrera racial fue consumada cuando Jackie Robinson llegó a las Grandes Ligas con los Dodgers de Brooklyn. Todavía quedaba mucho rencor y morbo en los peloteros blancos; Jackie, por ser primero en esos andares, tuvo que soportar todos los reflectores todas las cosas que se decían y eso debió de ser una gran presión.

Jackie Robinson en una serie en Cincinnati en la práctica de rodados en el cuadro fue silbado y abucheado además de que se incrementaron los insultos racistas y se iban subiendo de tono las cosas: ¡Negro Vete a tu casa! ¡Simio regresa a la selva!

En ese momento el gran Henry Harold “Pee Wee” Reese, capitán de los Dodgers de Brooklyn, nativo de Ekron, Kentucky y blanco de color y de raza, se acercó a Robinson y conversaron un minuto y puso un brazo alrededor del hombro de Robinson sonriendo y caminando a la caseta. En ese instante, los gritos y los insultos cesaron.

Reese había callado a la multitud con un gesto fraternal y que se quedó grabado para siempre en el corazón de Robinson y de todos los negros no sólo beisbolistas sino en todos los niveles sociales.

“Pee Wee” se confesó un admirador y un gran amigo de toda la vida de Jackie Robinson y de otros jugadores de color como el cubano Sandy Amorós además de ser como un guía un maestro para ellos.

Este bello gesto está plasmado en una estatua de bronce afuera de un parque de baseball llamado Keyspan Park, hogar de los Brooklyn Cyclones, de clase A sucursal de los Mets de New York.

Esta estatua se inauguró en el año 2005 un 1ro. de Noviembre y es obra del escultor William Behrends.

En el funeral de “Pee Wee” Reese, Joe Black otro ex-estrella de las Ligas Negras y pionero negro en las Grandes Ligas, dijo:

“Pee Wee” ayudó a hacer  realidad mi sueño de adolescencia para jugar en las Ligas Mayores y la Serie Mundial. Cuando llegó a abrazar a Jackie en Cincinnati, todos nosotros en la Negro League esbozamos una sonrisa y dijimos que era la primera vez que un chico blanco había aceptado a uno de  nosotros.
 
Cuando finalmente llegué a Brooklyn, fui a saludarlo y me dijo que estimaba quería y respetaba a la gente negra. Cuando abrazó a Jackie, nos abrazó a todos nosotros.

“Pee Wee”, era número 1 en su uniforme y será número 1 en nuestros corazones”.

Dicho esto y al traste de lo que dijo Hunter, dejo esta reflexión de hermandad y espero que un día se supere al cien por ciento este tema racial.

Saludos y dejo esta cita del gran poeta Netzahualcóyotl: amo el canto del zenzontle. Pájaro de las cuatrocientas voces. Amo el color del jade y el enervante perfume de las flores. Pero amo más a mi hermano: el hombre”.

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