Resistencias.

“Mi corazón se mustia en silencio, y no sé decir por qué.
Son cosas pequeñitas que nunca pide, ni entiende, ni recuerda”.

Tagore. Pájaros Perdidos

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Estoy resistiendo. Me lo digo y te lo digo creyendo que podrás escucharme. Resisto este frío que me cala los huesos. Lo hago porque así fue como me enseñaste que debía ser. Estoy resistiéndome al “enemigo” invisible, a los que intentan poblarme y que desalojo siempre que te pienso, en cada acto que llevo a cabo observando el “Cielo” donde tendrás un lugar alto o tendremos.

Mañana miraré tu hueco y resistiré la nostalgia de tu ausencia detrás de mi máscara tantas veces ensayada mientras a alguien se le ocurrirá mencionarte y cambiaré de conversación para que no se extienda sobre nosotros el manto del recuerdo. Buscaré tu hueco y me diré que todo es un proceso. Mi mente se preparará para soportar la ausencia de tu cuerpo y pasaré el trago de seguir estando aquí, tantas veces repetido. Tal vez, tenga la suerte de oírte decir: “no estés triste” y sepa que celebras conmigo el nacer y volver y nacer mientras te pregunto ¿hasta cuándo?. Abriré aquel diario en el que te despedía y releeré aquel poema que te escribí (creo que nunca llegaste a entender) y que guardabas en la mesita bajo un ramillete de “dama de noche“ porque decías que olía a mí y pasearé con mi memoria todos tus rostros, hasta los enojados y agresivos para no olvidar de dónde he venido sin saber hacía dónde llego.

A lo mejor, es verdad que me das el libre albedrío con tu bendición, esa que tantas veces te reclamo, para que no dejes de mirarme en un desierto donde no termino de encontrar el agua que pueda saciar toda la sed. Estoy resistiendo pero quiero soñar con que tu me sujetas como lo hiciste desde el principio de los tiempos. O a lo mejor se trata de que me resisto a creer que no me miras, que me has abandonado al azar, que con tu ida se marcho una parte de mi que no puedo recuperar aunque quiero, a saber, la que creía que éramos seres perennes, sin fecha de caducidad.

¿Me quedarán de ti visitaciones? ¿Pequeños encuentros que regalas cuando paseas por la habitación de puntillas para no despertarme más de lo debido, en forma de luciérnaga brillante y voraz? ¿O será sólo el deseo de encontrarte de nuevo lo que hará que sonría en silencio mientras una antigua melodía me trasladará a la infancia, tantas veces recuperada y tantas veces perdida?. ¿Será que deseo que me digas que no he perdido la fuerza de la honestidad como única herramienta ante este sinsentido constante o mi egoísmo transformado en un amor tan grande cómo doloroso hacía el antepasado que representas?.

Estoy resistiendo a la palabra infame y al ruido del silencio mirándome los interiores en los que estas y es en esa resistencia donde te volverás a personificar para recordarme que mañana es otro día diferente.

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