INVISIBILIS MORDAX.
Normalmente suelo ver las cosas de distinta forma que la mayoría, el caso del concierto de Juanes y de los cantantes rojos desteñidos que lo acompañaron no es excepción, lo que más me llamó la atención fue la mordaza invisible más gigante que nunca jamás pude contemplar; ni el promotor, ni la comparsa del concierto fueron capaces de zafarse de ella más que por unos breves instantes y sólo gracias al fragor de la concurrencia, el mágico influjo de la masa aflojó el nudo solo por unos momentos.
Las informaciones conocidas tras la realización el evento sirvieron para constatar que las negociaciones fueron arduas y que las condiciones a las que se tuvo que plegar el artista hubieran sido inaceptables para la mayoría de los cantantes cubanos del exilio; mientras tanto, el aparato de inteligencia aprovechó para infectar con troyanos los computadores de los implicados en la negociación y la policía política continuaba con su represión, Yosvani Anzardo está todavía tras los barrotes, fue el primer preso del concierto, que no el último.