Corría el año sesenta antes de Cristo cuando Catón de Útica se oponía a la petición de Pompeyo de que se les otorgaran tierras a los generales, finalmente, debido a su oposición al triunvirato gobernante y prefirió quitarse la vida antes que entregarse a César al ser cercado en África; sus virtudes aún son valoradas hoy en día. En mi patria no tenemos a ninguna persona de su altura que se oponga a los repartos de Castro II el Empecinado, el problema vendrá, a no mucho tardar, cuando no haya nada que repartir.

Son las prebendas de mayor o menor calado lo que mantienen el halo de vida del régimen castrista pero a pesar de las mismas el general se desplaza con el mayor aparato de seguridad del globo terráqueo, ni los dos mil agentes del servicio secreto que protegen al renegado, nombre operativo del presidente electo estadounidense, tienen parangón con este despliegue, el Dos tiene miedo, tanto que ni la botella es capaz de apagar su intenso fuego.
