DEUS IMPEDITIO ESURITORI NULLUS.
Promesas incumplidas y miseria, eso es lo que el castrismo ha legado a su pueblo; amén de una doctrina caduca que solo defienden aquellos que todavía disfrutan de las migajas de la mesa del festín. Todos esperan la muerte de Castro con ansiedad pero hay demasiada gente que ha llegado al límite de su paciencia, hoy más que nunca pienso que será la revolución de la carne la que haga caer al castrismo, aunque no sea fácil.
Lo ocurrido en Miami ha sido demasiado trascendente como para que nadie pueda continuar haciendo oídos sordos, las declaraciones del exministro castrista Arturo Guzmán han puesto sobre la mesa la constatación de las aseveraciones que llevamos haciendo por mucho tiempo; no hay excusas, los que apoyan al castrismo apuntalan a una tiranía que desprecia infinitamente a su pueblo y que solo buscan su propio enriquecimiento.
