Archive for Julio, 2009

posted by Guillermo Ferrer on Jul 13

Juan dormitaba en la camioneta, a su lado los listados y los planos de las plazoletas descansaban confundidos. La radio dejaba escuchar las voces de los controladores y maquinistas enfrascados en su trabajo. Estacionó bajo un poste del alumbrado, la intensa luz se reflejaba en la blanca pintura y podía ser visto a distancia. Por si acaso, la baliza también señalaba su presencia. La precaución era necesaria, el relevo de los camioneros casi no existía y después de tantas horas de trabajo continuado, algún conductor agotado o medio dormido podía perder el control y ambos despertarían en la camilla de algún hospital cercano en el mejor de los casos.

La faena comenzó temprano en la mañana de ese Domingo, hoy trabajarían doce horas permitiendo descansar a uno de los tres grupos que rotaban su horario semanalmente. La mala noticia era que el personal “fuera de convenio” no cobraba un centavo por la carga de trabajo extra.

Por el numero de Líneas Marítimas que había tomado la Terminal como punto de transferencia, la cantidad de movimientos de contenedores (teus) iba mas allá de las posibilidades del equipamiento, de los recursos humanos y de la superficie que disponían, pero todo esto era un pequeño detalle sin importancia comparado con el volumen que llegarían a mover y los dividendos que se producirían.

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posted by Guillermo Ferrer on Jul 1

Se miro al espejo y maldijo en voz alta, no se preocupo por ser escuchado, nadie le prestaba atención desde hacia mucho.

Un epíteto aun mas fuerte resonó a su alrededor cuando recordó la mala idea de apuñalar su retrato. Mira que no seguir los consejos de su terapeuta, no tomo sus medicamentos y el resultado le había sido advertido-No te deprimas, que tienes tendencia al suicidio- le dijo el psicólogo del tomo contiguo al suyo.

No le hizo caso a Freud al enterarse que estaba saliendo con su propia cuñada. Perdió la fe que le tenía y mal le fueron las cosas. Ahora no había vuelta atrás y l rostro le había quedado impresentable. Las brujas de Salem lograron detener el proceso de putrefacción, pero nunca regresarlo a la normalidad. Así que se le ocurrió pedir consejo a otros feos en igual dilema

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