28 Enero 2010

LA MUJER DEL PUERTO

> General, Narrativa — Gilberto @ 1:57

Loca de amor, Aleida se entrego a él, allá en un lugar de Sitiecito. Pedro era el hijo del Supervisor militar de Sagua. Era muy buen mozo y reía con facilidad, gastaba mucho y no trabajaba y papá le daba todos los gustos que se le antojaran. Comparado con los otros jóvenes de la zona, el les parecía a las chicas el mejor partido. Lo que se dijera de él era pues, pura envidia.

Todos sabían que Pedro enamoraba infelices chicas, las embarazaba y luego las abandonaba. Y nadie podía reclamar, porque su padre que era el mandón de turno y lo protegía.
El y yo vamos a vivir a La Habana, lejos de toda esta gente chismosa, decía ella con convicción; él me lo ha jurado a mí.

Dime amiga, ¿y cuándo va tu “novio” a pedir tu mano? No sé; no creo que lo haga.
El dice que eso es una bobería, que los que nos vamos a casar somos él y yo, no los otros. Así que, para que nadie se meta, no hay que decírselo a nadie. (más…)

10 Enero 2010

ANCLADO A TU PIEL

> General, Poesía — Gilberto @ 23:24

No, no puedo partir
estoy anclado a tu piel,
nave soy sin voluntad,
velero al viento en tu portal;
mástil templado en el cristal
de tu sonrisa, de tu piel.

Me miro en tus ojos y veo aquél
a quien amas, que no soy,
me abrazas como amigo y
sufro más, bebo la hiel. (más…)

2 Enero 2010

UNA BOTELLA PARA UNA GAVIOTA

> General, Poesía — Gilberto @ 1:34

GAVIOTA

¡Wonders Never Cease!

Apareció en un correo, se declaró Gaviota en el segundo.
Escribí esto por ella y en silencio desapareció.
Enero 16 2008.

Ayer, como ave viajera, reapareció extrañada de su propio silencio y con más cariño que ayer.
Mutua alegría ha sido este virtual encuentro de “fantasmas detrás de los teclados”….pero esto es para ella.
Para una Gaviota. Una Botella para Una Gaviota.

UNA BOTELLA PARA UNA GAVIOTA

Voló una vez una gaviota isabelina
sobre la bahía en su eterno vuelo cantarino.
Se posó sobre una estaca. Miro en derredor,
!Ah!, un brillo… un relampaguear de cristal verde
sobre el agua-gris de la bahía.

Una botella, una nota, un nuevo encuentro,

un salpicar de aventuras concentradas
en corrientes que viajan por la eternidad de
cielos distantes y a la vez presentes.
Y la gaviota elevó sus alas al firmamento y tocó
con su poesía una inmensa ola de simpáticas
guirnaldas colgadas al cuello de la vida.
Y me trajo un recuerdo. (más…)