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Verde, Verde. La película y un comentario.

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En el submundo habitado por la cinematografía cubana deberían existir dos hemisferios. Uno de ellos dedicado a la filmación de películas capaces de satisfacer el gusto y demandas de los “críticos”, intelectuales, artistas, censuradores, aduladores, etc. Ese hemisferio debería ser el espacio ideal donde sin ningún tipo de prejuicio puedan intercambiarse favores, influencias, etc. Sería el sitio idóneo para que desempolven todos esos conocimientos “culturales o intelectuales” arruinados por el poco uso y, lograr así una pequeña área donde impere tanta falsedad e hipocresía. De esta manera, cada uno de esos “críticos” podrá exponer sin riesgo alguno sus opiniones o puntos de vista sobre cualquier película producida en la isla, y de paso, otorgarle algún sorprendente e inesperado premio al director de su preferencia. Veremos entre esos pajarracos a los especialistas que se enfocan en la música del film, otros hablando de la escenografía. Unos harán hincapié en las luces, el más “cultico” se enfocará en el guión y los más flojitos dedicarán sus líneas al vestuario, maquillaje, utilería, etc. Todos y cada uno de ellos podrá de esa manera tan “oficial” adular al director de turno y quizás de paso al ministro de cultura. Esas películas en lugar de llevar el timbre “Apta para mayores de 18 años”, deben tener otra que resultará mucho más elitista, por ejemplo; “Apta para personas inteligentes”.
El otro hemisferio de ese bajo y falso mundo, debe ser el dedicado al simple espectador. Me refiero a la persona que acude al cine o simplemente se sienta en su casa a disfrutar de un instante de relajamiento, luego de largas y agotadoras jornadas de trabajo. Este último tipo de persona entre las que me identifico, solo pide ver una película que valga la pena el tiempo transcurrido frente a una pantalla. Creo yo, poco nos importan las pestañas postizas usada por una actriz o la ropa que use. Somos menos cultos que los habitantes del anterior hemisferio, pero tenemos gustos por la música y comprendemos perfectamente el mensaje que desea enviarnos el director o guionista de cualquier película. Somos menos cultos, pero en nuestro rol de protagonistas de una historia transcurrida durante medio siglo en la isla, detectamos sin necesidad de acudir a una academia de arte donde se encuentra escondido el propósito de manipulación y la mentira. Estas películas, como las anteriores, deben llevar también su timbre para identificarlas de las filmadas para la gente tan culta. Por ejemplo, deberían decir; “Aptas para personas normales”.

¿A qué viene esta descarga? Porque después de consumir el film “Verde, Verde” dirigida y escrita por Enrique Pineda Barnet, encuentro como se desgastan varios “críticos” en resaltar virtudes donde solo encuentro que es “Verde, Verde” con la mierda de una vaca. Es una película sumamente barata que utiliza escasamente tres escenografías y eso no la culpa de que en lo personal la considere una de las peores e infames producidas en la isla. “Fresa y Chocolate” utilizó muy pocos escenarios y supo atrapar la atención del más inexperto cinéfilo del mundo por la calidad del guión y excelente actuación. Ambas tratan de situaciones similares, la “homosexualidad”. Solo que aquella, atrevida para su tiempo, le brindó todo el respeto que merecía el tema tratado. ¿La música de Verde, Verde? Tremenda porquería para un pueblo tan musical como el nuestro, sumamente aburrida. El guión no pudo ser peor, pasan treinta minutos de tedio y se sienten deseos infinitos de apagar el televisor. Diálogos incoherentes y repetitivos carentes de todo lo que se pueda esperar de un buen director y guionista. La actuación sumamente pobre y demasiado fingida. El drama no se sabe lo que busca o pretende en apariencias y luego ese vuelco brusco para convertirlo en un crimen pasional que lleve al final de toda esa bazofia de mal gusto.

Espero sepan disculparme por adelantado todos los homosexuales del mundo por lo que continuará. En toda mi vida no se halla rastro alguno de sentimientos homofóbicos, me veo en la imperiosa necesidad de expresar lo que viene con aquellas palabras fuertes usadas en nuestro vocabulario insular, donde durante medio siglo se le ha llamado “maricón” al homosexual y “mariconería” a la homosexualidad. Esas palabras lindas tan de moda hoy día, no la saborearon los padres ni abuelos de la homosexualidad en la isla.
La mariconería se encuentra de moda en Cuba y tiene su embajadora, todos la conocen, es la hija de Raúl Castro. Hoy se pretende engañar al mundo con el uso de campañas dirigidas por ella y brindar de paso una imagen falsa de lo que verdaderamente a ocurrido y sucede en la isla. Lo cierto es que ella solo acepta “culitos revolucionarios” en su organización. Ellos son considerados “homosexuales” y el que no simpatice con su “revolución”, continuará siendo un vulgar maricón.
A las campañas dirigidas por esta princesita de la mariconería, se han ido sumando individuos que forman parte de ese bajo mundo intelectual en la isla. No es suficiente el control sobre todos los medios de prensa a su disposición, necesitan con urgencia involucrar a todos esos intelectuales que siempre se han vendido por alguna limosna. Llámense escritores, poetas, críticos, articulistas, cantantes, bailarines, etc. ¿Dónde pudieran encontrarse esos cómplices que no fuera en el seno de su fauna?
La mariconería se encuentra de moda y Barnet acude con urgencia a ese llamado de sus amos, pero lo hace aportando una de las más grandes infamias cometidas en el cine cubano.
En “Fresa y Chocolate” el homosexual vence ideológicamente al joven comunista, todos sabemos que ese tipo de relación entre uno y otro era en extremo prohibida. Un maricón siempre fue considerado un enemigo, desviado ideológico, un enfermo, un pervertido. No conforme, Barnet crea una historia con el objetivo de promover aquella mariconería censurada durante tantos años, no solo eso, él se propone convertir de paso la “hombría” en un mito débil y destructible. El maricón muere apuñalado y busca no solo solidaridad con la víctima vencedora, pretende a su vez crear una cortina de odio y desprecio sobre el hombre que no lo era tanto. Escenas absurdas y de muy mal gusto se suceden una tras otra y solo obtienen del observador el desprecio hacia el creador de esa maldita criatura.
Utiliza en sus argumentos a un personaje que conocí perfectamente, me refiero al marino mercante. Conozco de muy cerca la idiosincrasia, pensar y sentir del hombre de mar cubano. En mis tiempos solo existió un homosexual sobreviviente a toda la cacería de brujas realizadas en contra de ellos. Me refiero al cocinero “Enrique Vicent”, lo menciono sin penas porque sé perfectamente que me lo agradecerá. Vicent en su vida laboral a bordo de nuestras naves, fue mucho más hombre que la mayoría de los militantes comunistas que tuve como compañeros o subordinados.
Presentar al marino cubano como un individuo carente de escrúpulos y que lo ha probado todo sin prejuicios, es una verdadera ofensa a miles de hombres que gastaron sus vidas en medio de todos los peligros que contemplan una aventura marítima. Ese enfermero pudo ser amante de Barnet, pero no identifica al marino cubano. Los tiempos han cambiado y en la marina pueden encontrarse enrolados algunos homosexuales, no lo dudo, yo conozco a un Capitán que lo es actualmente, tiene hijos y es muy reservado. Es patética la imagen de varios hombres desnudos en medio de orgías y que Barnet presenta como marinos extranjeros, me atrevo a asegurar también que es falso.
Después que consumes esto que se llama película, solo existe espacio a una pregunta; ¿Quedan hombres en Cuba? Debe ser una especie en peligro de extinción. ¡Qué asco!

Esteban Casañas Lostal.
Montreal..Canadá.
2012-11-14

Enrique Pineda Barnet

Enrique Pineda Barnet (nació en La Habana, Cuba, el 28 de octubre de 1933) es un director de cine, guionista, periodista y actor cubano. Fue fundador de Teatro Estudio, academia donde se iniciaron gran cantidad de actores del país y de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Ha impartido cursos, maestrías y talleres en más de 40 países y participando como jurado o ponente en diversos eventos cinematográficos. Ha sido distinguido con el Premio Nacional de Literatura Hernández Catá y el Premio Festival de la Canción Cubana. Fue reconocido con el Premio Nacional de Cine en el año 2006.1

Entre sus obras más destacas se pueden mencionar, su filme de ballet Giselle, estrenada en 1963 y La Bella de la Alhambra estrenada en 1989, película que convocó a más de dos millones de espectadores a las salas de cine en Cuba. Este último largometraje fue reconocido con diferentes distinciones, como el Premio Goya a la Mejor película extranjera de habla hispana en 1989, seleccionada como aspirante al Óscar a la mejor película de habla no inglesa y el Premio Mano de Bronce en el Festival Latino de Nueva York.

En 2010, fue honrado por su trayectoria de más de cuarenta años en el Havana Film Festival de Nueva York.2
Filmografía

Entre sus participaciones en diversas películas encontramos:3

Giselle (1963) – Ficción, 90 minutos – Guion y Dirección
Soy Cuba (1963) – Ficción, 110 minutos – Coguionista
Crónica Cubana (1964) – Ficción – Coguionista
Aire Frío (1965) – Ficción, 20 minutos
La Gran Piedra (1965) – Documental, 9 minutos
David (1967) – Ficción – Guion y Dirección
Che (1968) – Documental
Guillén (1969) – Documental, 10 minutos
Rodeo (1972) – Documental, 21 minutos
Mella (1975) – Ficción, 110 minutos – Guion y Dirección
Versos sencillos (1975) – Documental, 17 minutos – Guion y Dirección
Rostros del Báltico (1977) – Documental, 10 minutos
La sexta parte del mundo (1977) – Documental
Aquella larga noche (1979) – Ficción, 110 minutos – Coguionista y Dirección
Tiempo de amar (1981) – Ficción, 90 minutos – Coguionista y Dirección
Ensayo romántico (1985) – Documental, 30 minutos – Guion y Dirección
La Bella del Alambra (1989) – Ficción, 108 minutos – Coguionista y Dirección
Angelito mío (1998) – Ficción, 110 minutos – Guion y Dirección
Los tres juanes (2000) – Ficción, 13 minutos – Guion y Dirección
La Anunciación (2009) – Ficción
Verde-Verde(2012)-Ficción- Guion y Dirección

Ficha

Dirección:

Enrique Pineda Barnet

Guión:

Enrique Pineda Barnet

Género:

Drama

Origen:

Cuba

Actores
Héctor Noas
Carlos Miguel Caballero
Rocío García
Farah María
Sinopsis

Un hombre huye desesperadamente por un laberinto, buscando una salida que no encontrará. En su fuga tropieza con apariciones que le bloquean el paso: una dama seductora, algunos personajes escapados de un bar singular: una pintora, un barman armado, un stripper, una anciana turista, un estibador acechante. En un bar del puerto, Alfredo, paramédico de navegación mercantil, conoce a Carlos, informático aspirante a aviador. El navegante invita a Carlos a su hangar en el puerto

Link para ver la película.

Verde, Verde.

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