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Una excursión por textos.

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Los otros días aprendí a enviar mensajes de textos, realmente no del todo, solo me atrevo a responder los que me mandan. Aprendí fumando en el garaje y metiendo los dedos por aquí y por allá. Tampoco es algo que me atrape como a otras personas, mi celular es algo pasado de moda y las letras son pequeñitas. No me preocupa ese detalle, si lo tengo, es solamente obligado por la necesidad, el que conduce un auto debe poseer uno de esos aparaticos que crean adicción.
Sorprendí a Gise cuando le mandé el primer mensaje, luego de aquella inesperada sorpresa, los mensajes cruzan parte del continente americano con cierta frecuencia. Entre otras tareas pendientes, tengo en mente aprender a sacar los mensajes vocales. Me han dejado cientos de ellos y no he aprendido a escucharlos. Bueno, para serles franco, he olvidado la contraseña requerida para entrar al buzón y no sé dónde rayos se encuentra, solo les pido un poco de paciencia a mis amigos. Mi celular admite mensajes de 160 caracteres, si te extiendes más allá de esa cifra se divide automáticamente y parte dividido en varios mensajes. ¡Qué inteligentes son esos aparaticos!
El viernes pasado Gise me llamó, realmente hablamos todos los días y nos extendemos los fines de semana antes de acostarnos.

Viernes 25-01-2013. ¡Ring,ring,ring!

-¡Hola, señorito! Ese es siempre su saludo.
-¡Hola, brujita! ¿Cómo está la cosa por allá?
-¡Por aquí, bien! Bueno, estamos haciendo los preparativos para llevar a Toñito hasta Naples. No, no, no, no, nunca se sabe cuándo se va a acabar con estos muchachos.
-¿Y qué pasó?
-Nada grave, solo ir a su casa para recoger la ropa, ya sabes que se separó de la mujer.
-Sí, ya vi esa película. ¿Y quienes son los que van en ese viaje? ¿Vas con él solamente?
-¡Noooooooo! Llevo a una comisión de embuyo, ¿tú sabes cómo es eso?
-¡No, realmente no lo sé!
-El lío es que Mandy se entusiasmó para hacer el viaje, como yo pensaba ir por Tamiami hasta allá, vaya, un viaje parecido al que hicimos…
-¡Claro! Esa carretera es muy tranquila, ya lo viste.
-Entonces, como le mencioné que iría por allí, le arrebató la idea y quiere detenerse a ver los cocodrilos.
-¿Los cocodrilos? ¡Coño! Ir tan lejos para mirarlos. Yo creo que se pueden ver un poco más cerca sin necesidad de agarrar carretera.
-¡Ya sabes cómo es él! Dice que ya compró hot dogs, jamón, pan redondito, jugos y refrescos.
-¿Pero el viaje no era para ir a buscar unas maletas o se trata de un picnic?
-Acuérdate que él vino de Cuba hace poco y está en proceso de adaptación.
-¡Cojones! Pero se ha metido un año en esa rumba.
-Bueno, amor, voy a descansar un poquito. Estoy algo agotada y mañana partiremos temprano.
-Mi cielo, cuando cuelgues conmigo llama a Toñito y dile que le de un timbrazo a su ex mujer para que le avise del viaje.
-Tienes razón, yo no había pensado en eso.
-Hasta mañana, cariño. Llámame antes de salir, un beso.
- Un besito y hasta mañana.

Sábado 26-01-2013. ¡Ring, ring, ring!

-Hellooo, preciosa! ¿Descansaste?
-¡Sí! Después de colgar contigo y hablar con Toñito caí muerta en la cama.
-¿Y? ¿Ya salieron?
-¡No! A las siete de la mañana fui a recogerlo en su albergue y vinimos para casa de Mandy. ¡Imagínate! A esa hora Lesbita se antojó de dar el viaje también.
-¡Coño! Pero no van a caber las maletas. De verdad que en Miami todo lo convierten en una pachanga.
-¡Pobrecita! Tú sabes que ella vive sola y se aburre mucho.
-Yo no lo digo por eso, pero es una realidad. ¡Mira en lo que se ha convertido el viaje de las dichosas maletas.
-¡Y te cuento! Déjame alejarme del grupo para que no me escuchen.
-¿Qué pasó?
-Toñito le pidió a Mandy que le diera un poco de tiempo para ver si lograba echar un palito.
-¿Un palito? Pero ese sobrino tuyo no acaba de comprender que está separado de esa mujer.
-¡Sí! Pero al parecer no la ve pasar hace rato.
-¿Y qué le dijo Mandy?
-Que iba a estudiar la situación.
-¿No ves que está en Cuba todavía? ¡Se le responde que sí o que no! Eso no hay que estudiarlo tanto, es meter el rabo y eso no contaba en el contenido del viaje. ¡Mira la complicada que te has dado! Ya no son las maletas, ahora son los cocodrilos y el palo de Toñito. ¿Quiénes más van en esa corrida además de Lesbita?
-Debes suponer que también irá Baby y la niña.
-¿Pero van en tu carro?
-¡Noooo! Ahí no hay cama pa’tanta gente.
-¿En cuál van?
-En el de Mandy.
-Creo que van un poco apretados, Toñito es un animal y seguro viajará al lado de Mandy. Detrás van Baby, la niña, tú y Lesbia. Se sacaron la lotería, mira el antojo de esa vieja a esta hora, na y con el trozo de culo que se manda. Vamos a ver si no se tira peos durante el viaje.
-¡No, no, no, no! Es que yo no tengo deseos de ir, creo que ando medio deprimida.
-Ya te metiste en ese compromiso y no debes fallar. Va y resulta divertido.
-Bueno, mi amor, voy a dejarte. Mandy está metiendo una neverita en el maletero y una fuente con sadwiches que preparó. Ahora vamos a echar gasolina y continuamos.
-Okey, cariño. Mándame aunque sea un mensajito para saber cómo están las cosas.
-¿Y no piensas salir?
-¡No!, Hay un frío de puta madre. Un besito y tengan cuidado.
-Un besito y te escribiré.
-Chao. Ambos colgamos al mismo tiempo, ella sabe que después de esa palabra no continúo en la línea.

Mensajes de texto.

11; 24 am

Ella.- Ahora es que nos vamos.
Yo.- ¡Candela!, viaja la familia Peluche. Tengan cuidado, saluda a todos. ¿Cómo está la cosa? Un beso.

Ella.- La cosa está bien, ya vimos una pantera y los cocodrilos están satos. Ya comimos algo. ¿Por dónde andas tú? I love you.
Yo.- Estoy en la casa solo, la gente anda para la oficina, mañana voy al hospital a ver a mi amigo y así salgo de esta cueva. Un kiss

Ella.- El viaje está bueno, ya estamos llegando. Mandy va despacio, mirando, disfrutando el paisaje.
Yo.- Y por fin, ¿van a darle tiempo a Toñito para que eche el palito? Jijijiji, qué malo soy.
Ella.- Bueno, si lo echa de gallo, rapidito. Jijijiji

Yo.- ¿Lesbia no se ha tirado ningún peíto? Eso es muy peligroso cuando se conduce por una autopista. El que va sentado detrás del chofer no puede ver ni cojones por la cabrona cabezota de Mandy. Tienes que tener listo un pañuelo para Baby, seguro que llora cuando vea salir a Toñito con las maletas. Jijijiji
Ella.- Dice Lesbia que el coño de tu madre y Mandy de que a pesar de todo él te quiere, que eres una vieja de mierda. Ya Baby está llorando, dice que no le gusta eso de estar viendo panteras.
Yo.- ¡Pobrecita! Ella no comprende que esos animalitos son más bellos que el puto de su marido. ¡Pásale un pañuelito! ¡Oye! Qué mal hablada es la vieja de los peos, madre mía.

Ella.- Ya Lesbia está bombardeando.
Yo.- Te compadezco, los peos de viejos son muy apestosos. Es mejor que apaguen el aire acondicionado del auto y abran las ventanillas. Te diré que estoy muy preocupado, ese es un viaje peligroso. La única persona cuerda eres tú y no estás muy bien que digamos.
Ella.- Anormal eres tú.

Yo.- Yo no sé ese capricho de detenerse para ver panteras, tu otra sobrina tiene tres leones en la casa y no hay que gastar gasolina para verlos. Jijijiji ¡Ahhhh! Se me olvidaba, yo te iba a decir que no le dieras comida a Lesbia durante todo el viaje, ella es muy nociva. Jijijiji Creo que te alerté demasiado tarde.
Ella.- Volvió a mentarte la madre.
Yo.- Vaya vieja agresiva, tiene fijación con mi mamá.

Ella.- Ya estamos en busca de la nica y están hablando peste de ti por todo lo que escribes. Jijiji Yo le aumento las cosas y estamos haciendo un viaje muy divertido.
Yo.- ¿Tú también estás hablando mierda? Dile a Toñito que no se esté afilando la picha hasta que no entre en la casa. ¡Ohhh! Dile también que no se desespere, ante cualquier posible eventualidad, nosotros, los parientes y amigos haremos una vaquita para comprarle una muñeca inflable. Jijijijiji

Ella.- Ya llegamos a Naples.
Yo.- ¡Cojones, llegaron rápido!

Ella.- Baby está llorando, dice que no soporta las separaciones.
Yo.- Dile a Baby que no coma tanta mierda, ese llanto es de dolor, pero dolor en su cuerpo. No es fácil soportar el peso de la cabeza de su marido. Lo mejor que puede hacer es ir a que le tomen placas, alguna fractura debe tener.

Ella.- Yo noto algo nervioso a Toñito.
Yo.- ¿No le dieron terapia por el camino? Deben explicarle que el Toto no muerde, no tiene diente. Jijijiji

Ella.- Me voy a orinar, no quiero perderme ni un solo detalle del encuentro de Toñito con la mujer. Jijijiji
Yo.- Trata de no hacerlo, el viaje es largo y el olorcito no debe ser muy agradable. ¡Oye! ¿Mandy está manejando con el sombrerito?
Ella.- ¿Cómo lo sabías?
Yo.- ¡Ñoo! Se jodieron dos de los pasajeros que van detrás, no pueden ver nada, ese sombrero es una casa de campaña. Dile a cabeza que maneje con cuidado, si los detiene la policía no la van a pasar muy bien.
Ella.- ¿Por qué?
Yo.- Porque ese auto está lleno de anormales y son un peligro en la calle. Además, corren el riesgo de que le retiren la custodia de la niña.
Ella.- Ahora quien te mienta la madre soy yo. ¡Oye! La nica no está en la casa y dejó la puerta abierta.
Yo.- ¿Recuerdas lo que anoche te advertí? Toñito tenía que llamarla.

Ella.- El condominio está lindo, Toñito fue el que lo rentó antes de que le dieran el bate.
Yo.- Deben tener cuidado porque eso se puede prestar para malos propósitos, Toñito debe llamar a esa mujer y si no se presenta les recomiendo que llamen a la policía. Es lo que se hace en estos casos aunque no existan síntomas de violencia o desacuerdo. ¿Dónde están ustedes?
Ella.- Nos encontramos todos en la terraza.
Yo.- Me parece que es un grave error, ¡salgan inmediatamente de esa casa!
Ella.- Pero dice Toñito que todas las cosas son suyas.
Yo.- ¡Olvídate de lo que diga Toñito! Tú sabes que él es medio entretenido y lo que tiene en la mente ahora es una chocha. ¡Salgan de ahí! ¡Dame un timbrazo!

Sábado 26- 01-2013 01 56 Pm. Ring, ring, ring.

-Hola amor, ¿dónde están ahora?
-Estamos en el auto.
-¿Quiénes?
-Baby, Lesbia, la niña y yo.
-¿Dónde está Mandy?
-Dentro de la casa con Toñito.
-Muy bien, ahora te bajas del auto sin colgarme el teléfono y te llegas hasta la casa, necesito hablar con Mandy.
-Okey, ya voy para allá. Escuchaba el sonido del aire y sus pasos durante todo el recorrido. Segundos después la oí decirle a Mandy que yo deseaba hablar con él.
-¡Dime, viejuco!
- Mandy, sale inmediatamente de ese apartamento, tú no sabes las intenciones de esa mujer y estás en los EEUU. Espérenla afuera y si dentro de un rato no llega, llamen a la policía. No metan nada dentro del auto, no se preocupen, la policía no actuará contra ustedes y levantará un acta sobre esa acción. Si lo hacen de otra manera los pueden enmarañar, aquí hay muchos cazafortunas. ¿Me entiendes?
-Tienes razón, viejuco. ¡Toñito, dice el viejo que salgamos! Le escuché decir.
-Bueno, mi amor, ya estamos todos afuera. Voy a colgar porque me queda poca batería, cualquier cosa te mando un mensajito.
-Un besito y ten cuidado.
-I love you.

Sábado 26-01-2013 2:10 Pm.

Ella.- Cariño, ya llegó la nica.
Yo.- Era hora, qué justificación dio a la demora.
Ella.- Dice que se le presentó un trabajo.
Yo.- ¡Qué casualidad! ¿Cómo la observaste?
Ella.- Creo que está tranquila, algo asustada por la turba que vino a buscar las maletas.
Yo.- Entonces se acabarán de largar al carajo de una vez.
Ella.- ¡No, no, nooo! Cuando yo te lo digo, ahora dice Mandy que vamos a hacer un recorrido por el dowtown para darle tiempo a que eche un palito.
Yo.- No se puede negar que estás rodeada de tarados. Tú sabes bien que conmigo no va esa rumba. Las maletas son las maletas, ni cocodrilos, ni palitos, ni la puta de su madre. Te lo advierto para que nunca se te ocurra cuando yo esté allá.
Ella.- Por mi madre, estoy arrepentida de haber venido, estoy cansada y con ganas de regresar. De pipi.
Yo.- Ahora en serio, fue un riesgo muy grande dejar a ese animal solo con aquella mujer. Tú sabes el grado de desesperación que tiene por una chocha. Imagínate que ella se niegue y él se caliente. Le puede meter una cañona y complicar las cosas. ¡Traten de regresar lo más rápido posible! Nunca debieron dejarlo solo.
Ella.- Tienes razón, yo no había pensado en ese detalle.

Yo.- ¿Por dónde andan? ¡Helloooooooooo!
Ella.- Estamos perdidos y no le entra la dirección al GPS.
Yo.- Cuando el mal es de cagar no valen guayabas verdes, ¿Mandy no sabe regresar a la casa?
Ella.- Dice que se le olvidó. Ya sabes, Baby a lágrimas vivas, dice que lo va a mandar al carajo por anormal.
Yo.- ¡Pobrecita! Yo la comprendo.
Ella.- Te dejo, estoy muy baja de baterías.
Yo.- Está bien, solo manda mensajes en caso de emergencia. ¿Ya Mandy logró meterle la dirección al GPS?
Ella.- ¡Noooo! Ahora está pensando.
Yo.- ¡Coño! No lo dejen pensar, tiene la cabeza muy grande y los pensamientos se pierden en el camino.
Ella.- Qué H.P. tú eres.

Ella.- Ya regresamos a la casa y están tratando de meter todas las maletas. Afortunadamente Mandy tenía un cargador de baterías en el carro.
Yo.- ¡Hummmm! Qué suerte, ¿caben las cosas?
Ella.- Mandy está tratando de acomodarlas, imagínate, son chorizos como los que lleva la gente a Cuba. ¡Y no sabes lo peor! Jijijiji ¡Qué mala soy!
Yo.- ¿Qué pasó ahora?
Ella.- Toñito le pidió a Mandy traer su bicicleta y él le dijo que sí. Jijijiji
Yo.- ¿Entonces?
Ella.- ¡Coño! ¿Te estás contagiando? Chico, que si las maletas no caben todas, ¿dónde coño va a meter la dichosa bicicleta? Para la casa regresó Toñito con la bici y regresó con dos varas de pescar con anzuelos y todo. Por suerte Mandy también las rechazó.
Yo.- ¡Chica! ¿Qué carajo tiene tu sobrino en la cabeza? ¿Pudo templar?
Ella.- Dice él que sí, pero como el gallo porque regresamos muy rápido.
Yo.- De todas maneras él no la veía pasar desde la caída de Machado, así que si logró hacerlo, lo tenía en la puntica del rabo.
Ella.- Baby le está dando tremendo chucho.
Yo.- ¿Baby, no estaba llorando?
Ella.- Tú sabes cómo es ella, un poco bipolar y cambia de palo pa’rumba rapidísimo.
Yo.-¿Y la niña? Pobre niña! Sus traumas son justificados, mira los padres que se manda. ¿Y qué le decía?
Ella.- ¿Sabes una cosa? Aunque no lo creas, Baby tiene momentos de lucidez y se muestra muy inteligente, ¿no será autista?
Yo.- ¡Cojones! Déjate de comerciales y acaba de decirme lo que le decía Baby.
Ella.- ¡No me grites! Cuando vengas te pongo a dieta. Jijijiji Baby le dijo algo muy sensato, la mujer tenía la pintura de labios intacta.
Yo.- ¡Mira que observadora! Eso muestra que le quedan neuronas vivas. ¿Y él que respondía?
Ella.- ¡Nada! Va muy callado, como frustrado.
Yo.- ¡No es para menos! ¿De dónde coño sacó que las parejas al separarse lo celebran echando un palito? ¡Oye! Cada vez que regreso de Miami tengo consulta con el psicólogo, tu familia me descarga las pilas.
Ella.- Dale a la mierda y no te metas con mi familia.

Ella.- ¡Helloooooo! ¿Estás por ahí? Ya vamos de regreso, las maletas llegan a la altura del techo del carro y no se ve nada para atrás.
Yo.- Dile a Mandy que tenga mucho cuidado en la carretera.
Ella.- ¡No, no, no! Ahora el cabezón quiere parar a ver los cocodrilos.
Yo.- ¡Coño! Pero los va a agarrar muy tarde para el regreso.
Ella.- ¡Imagínate! Eso era lo que tenía programado y su computadora está repleta de virus.
Yo.- Te acompaño en los sentimientos. ¡Oye! ¿Cómo se ha portado la niña?
Ella.- Bien, no sé, me parece que va medio traumatizada.
Yo.- Hay que comprenderla, sin estar allí, yo también lo estoy.
Ella.- ¡De truco!, después te cuento. Vamos muy incómodos, estamos demasiado apretados y me duelen todos los huesos.
Yo.- ¿Qué te voy a decir? ¡Jódete por comemierda!
Ella.- ¡Tu madre!

Ella.- Ya estamos viendo los cocodrilos, paramos en un sitio que se llama “Oasis”
Yo.- ¡Qué interesante!
Ella.- ¿Ya comiste?
Yo.- ¿Por qué lo preguntas?
Ella.- Porque tengo que darte una noticia desagradable.
Yo.- ¿Qué pasó ahora?
Ella.- ¡Que Mandy se cagó!
Yo.- ¿Cómo que Mandy se cagó, qué es eso?
Ella.- Mierda, ¿qué puede ser? Se cagó en el pantalón.
Yo.- Eso es por todos esos hot dogs vencidos que compra en la tienda del dólar. ¿Y Baby, qué dice?
Ella.- Debes suponerlo, está llorando.
Yo.- ¡Pobrecita! Hay que entenderla. Tiene un marido cabezón, bruto y ahora cagón. Vaya castigo que no se merece. ¿Y cómo fue la cosa?
Ella.- Bueno, estábamos viendo los cocodrilos y la mayoría de la gente allí era americana. Todos los niñitos eran rubiecitos, ya sabes. Como todos estaban hablando ingles, Mandy dijo a viva voz que se había cagado y no imaginas el bonche que se formó. Bueno, fuimos directo al carro y allí nos hizo el cuento.
Yo.- Indudablemente es un gran comemierda.
Ella.- Dice que cagó hasta las paredes del baño.
Yo.- ¿Tanto así?
Ella.- Dice que tuvo que agarrar el calzoncillo para limpiar un poco y que además le tomó fotos al reguero de mierda.
Yo.- No te creo.
Ella.- Ahora viajamos con las ventanillas abiertas y para colmo, Lesbia se está tirando peos. ¡No, no, no! Tengo ganas de llegar a mi casa.
Yo.- Terrible excursión, ¡pero, coño!, ¡qué clase de potencia tiene Mandy en el culo! Porque para cagar hasta las paredes no es nada común. ¿Y Baby?
Ella.- Al lado mío llorando, dice que está bueno para bajarlo del auto, la peste es insoportable. Según salió a relucir, no es la primera vez que Mandy se caga.
Yo.- Por eso son los traumas de Baby, pienso que él debe ir al médico para que le hagan una cirugía plástica en el culo. Creo que le faltan algunos frenillos.

Ella.- Estamos de regreso y muy apurados. Toñito debe presentarse en el albergue antes de las siete de la noche y ya es tarde.
Yo.- ¡Sí, pero ojo con la velocidad!
Ella.- El cuento es que si no llega a su hora no lo dejan entrar y para dónde lo llevamos.
Yo.- ¡Cásalo con Lesbita! Solo adviértele que la vieja se tira sus vientos.
Ella.- Te mentó la madre.
Yo.- ¡Coño! ¿Pero tú le estás leyendo mis mensajes a la gente?
Ella.- ¡Claro! Por eso el viaje ha sido algo agradable y divertido.

Ella.- Ya estamos afuera del albergue, le están haciendo algunas pruebas a Toñito.
Yo.- ¿Pruebas?
Ella.- ¡Sí! Para detectar si consumió alcohol o drogas.
Yo.- Deberían meterle el dedo en el inán para que sufra un poquito, mira por la que han pasado por culpa de las dichosas maletas. ¿Y Baby?
Ella.- ¡Llorando!
Yo.- ¿Y ahora por qué llora, chica?
Ella.- Dice que asustada por las pruebas que le hacen a Toñito.
Yo.- Dile que no joda y se prepare para lavar el pantalón cagado. De todas maneras no le interrumpas el llanto, eso es señal de que le quedan neuronas vivas. Si la detienes, es posible que le mates esas neuronas. ¿Y la niña?
Ella.- Se ha portado increíblemente bien, solo que ahora está preocupada porque le dejaron de tarea en la escuela escribir un cuentecito.
Yo.- Dile a esa infeliz que no se preocupe, al final de esta historia le voy a dejar escrito el cuento para que lo lleve el lunes a la escuela.
Ella.- No dejes de hacerlo, acuérdate de los traumas que ha sufrido hoy. Ya nos vamos, voy directo a mi casa, me quedo con Lesbia y la niña. Luego te llamo, escríbele el cuentecito para la escuela. Un besito.
Yo.- Un besito.

Una excursión peligrosa.
(Cuento de tarea)

El Sábado pasado fuimos a Naples a buscar unas maletas de ropa de mi primo, dicen mis padres que él se había separado de su esposa. En el auto viajaríamos mi padre (quien conduciría), mi primo a su lado. En el asiento trasero tratamos de acomodarnos mi mamá, una vieja amiga de la familia que se llama Lesbia (es buena persona, pero se tira muchos peos) Mi tía abuela Gisela y yo. Viajamos muy apretados y no he llegado a comprender por cuál razón debíamos ir tanta gente a buscar aquellas maletas.
Según pude comprender en el intercambio de insinuaciones cruzadas entre los mayores, mi primo había acordado con mi padre una fracción de tiempo para poder echar un palito. Razones por las cuales mi padre nos condujo hasta el dowtown a comer un poco de mierda y luego se perdió.
Durante el regreso a Miami, mi padre, un gran admirador de la naturaleza y consumidor del canal Discovery, se le antojó detenerse en un sitio llamado “Oasis” para contemplar de cerca los cocodrilos. Infortunadamente para él, no pudo disfrutar esa parada, se cagó.
Ustedes se preguntarán cómo lo hizo, es algo largo de explicar, solo les aseguro que según su versión, cagó todas las paredes del baño. La peste a mierda en el auto era insoportable y tuvimos que abrir las ventanillas.
Por fin llegamos al albergue que sirve de refugio a mi primo, como debe presentarse a las siete en punto y llegó unos minutos más tarde, lo sometieron a un exhaustivo examen físico.
El ambiente dentro del auto continuaba siendo nauseabundo y mi madre lloraba desconsoladamente. No paró de hacerlo hasta llegar a su casa, mi tía Gisela se reía sin parar y cuando eso ocurre, ella se orina los pantalones, se orinó. Mi papá no ha podido limpiarse el culo, dice y no comprendo, está encartonado. No sé que significa.
Yo creo que en lugar de una excursión, me han llevado a dar un viaje trágico. Todo se complicó en lo que sería exclusivamente buscar unas putas maletas. Mi primo con su rancio atraso y tratando de coger cajitas. Los putos cocodrilos de mi padre y la insoportable peste a mierda dentro del auto. No pienso aceptar posteriores invitaciones a excursiones parecidas.

Leidy.

 

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