El cabrón no se conformó con el silbatazo que había sonado a boca de jarro frente a la puerta, tocó con mucha fuerza, como si estuviera enojado o fuera el dueño de la casa. Todos saltaron asustados en la sala y las niñas rompieron a llorar dentro del corral. Otra vez el pito con ese sonido agudo y penetrante que no es interrumpido por el movimiento de una bolita.

Tiene que ...
Leer más →AGO




