El secuestro del capitán norteamericano Richard Phillips por parte de los piratas somalíes, tuvo que haber disparado las alarmas de un alto porcentaje de los hombres de mar alrededor del mundo. Estoy convencido de que las noticias relacionadas con esos frecuentes secuestros de naves mercantes, han sabido acaparar la atención de todo marino independientemente de su nacionalidad.

El caso de Phillips puede considerarse atípico de acuerdo a los tiempos que corren, un hombre que resuelve arriesgar su vida para proteger la de sus tripulantes, no abunda mucho en estos tiempos preñados de egoísmos y silencio ante el dolor ajeno.
Cuando leemos toda la información referente a la desventura vivida por ese hombre, nos remonta involuntariamente a la época dorada de nuestros navegantes, donde brillaba aquel sentimiento de solidaridad humana hoy en peligro de extinción. Vienen a nuestra memoria grandes acontecimientos navales simbolizados por aquellos hombres enamorados de sus naves, quienes en un gesto suicida de alto contenido romántico, decidían hundirse junto a ella para refrescar la tragedia de Romeo y Julieta en nuestro mundo de profundidades.
Ese acto tan valiente de un capitán norteamericano, cuyo origen mermará todo el mérito que se merece, me obliga a regresar hasta una flota con la cual surqué decenas de mares, golfos, ríos, lagos y casi todos los océanos de este mundo. Me presiona la curiosidad por saber cómo rayos actuaría uno de nuestros capitanes en una situación similar. Confieso de antemano que existieron excepciones a cualquier regla de valoración personal, pero casi todas fueron desapareciendo de nuestro panorama marítimo en la medida que avanzaba el estado de descomposición moral de nuestra sociedad y que afectó enormemente la conducta de todos nuestros marinos sin distinguir rangos a bordo.
Surgen las primeras preguntas: ¿Qué hubiera hecho un capitán cubano ante una situación similar? ¿Se entregaría para salvar a su tripulación? Tendría que comenzar por describir a un capitán prototipo de aquellos tiempos, ya manifesté que pudieron existir excepciones, si usted es de los que lee estas líneas y se considera dentro de ese reducido y selecto grupo “moral”, le sugiero que salte este párrafo y no se sienta ofendido. Hablo de aquel pintoresco personaje que calzaba una charretera con cuatro barras y un ancla sobre sus hombros. Me refiero al individuo que siempre llevaba en pendura un “portafacho” (portafolio Samsonite por excelencia) adquirido como soborno, comisión o simplemente recargado su pago a las facturas de alimentos comprados para la tripulación. Creo que ya nos vamos comprendiendo, me refiero al individuo social que siempre viajaba con ese pequeño maletín diseñado para transportar documentos y que luego devino en un sitio ideal para sacar botellas de ron, tabacos, jamones, queso y otros pequeños contrabandos. ¿Miento? No olviden que estos camaradas poseían cierta inmunidad concedida desde arriba, y que no es el cielo, justificando esta medida con la existencia de documentos “secretos”, ¿se acuerdan ahora? El “portafachos” se convirtió en un símbolo de distinción social y todos anhelaban poseerlo. Luego se degeneró su uso y propósito cuando pasaron a manos de sobrecargos inescrupulosos, pero no quiero detenerme en este otro personaje relevante de nuestra flota con habilidades especiales para apropiarse de lo que no era suyo.
Ya tenemos a un hombre con unas charreteras de cuatro barras doradas y un ancla sobre sus hombros. Le colgamos un “portafachos” en las manos cargado con cualquier cosa que no sea documentación secreta y le damos una patente de Corso para actuar con libertad en un mundo tan podrido como el nuestro. Viajamos con él desde las oficinas del departamento de cuadros de la empresa y le entregamos el mando de un buque cualquiera (para el de bajo poder de influencias, novatos o simplemente tacaños que no deseaban realizar inversión alguna por medio del soborno) Los selectos, pícaros, piñeros, , famosos, buenos socios, influyentes con buenas relaciones de arriba, y hasta los famosos políticamente correctos, esos, se enrolaban casi siempre en los barcos de su selección y lo hacían acompañados de un pequeño o mediano séquito de fieles.
¿Cuál era en términos generales la primera preocupación una vez a bordo? El pañol donde se guardaba el material de representación, hablo de ron, tabacos, cervezas, etc. Luego, veríamos cómo llenar el refrigerador del camarote para soportar los palos que aparecerían en el camino. Un buen sobrecargo se encargaría de esos suministros y después que se caiga el mundo. Muchos llamados a sacrificios acompañados de consignas revolucionarias, y en muchos, muchísimos casos, el sometimiento de las tripulaciones a incontables penurias y sacrificios en nombre del proletariado. Si alguien olvidó estas páginas de nuestras vidas, eso no me ha sucedido aún.
Largamos el último cabo y pasamos de través por cualquiera de los faros de salidas en nuestros puertos. Comienza una vida de relativa autonomía, donde debe destacarse el poder de ese hombre destinado para la labor de gobernar un buque. Pero como expresé unas líneas atrás, dentro de ese mundo aparentemente autónomo o independiente, todo es relativo. No pudo ese capitán satisfacer sus caprichos y se vio obligado a zarpar cargando la molesta presencia de un secretario del partido que le pisa los talones constantemente. Para molestar un poco más su situación, cuenta entre su tropa a un comisario político que lo vigila a él y controla los movimientos del secretario del partido. Vive con las dudas y gasta mucho tiempo en descubrir quién es el informante de la seguridad que lo delatará cuando realice un movimiento en falso. La tripulación aprovecha la existencia de un secretario del insignificante sindicato con carisma de líder y proyección combativa que lo molesta constantemente con demandas absurdas. No es tan importante a bordo, pero su lengua puede convertirse en una daga capaz de producir profundas heridas y hay que mantenerlo feliz. El de la ujotacé tampoco pertenece a su equipo y puede virarle el barco al revés por el grado de simpatías que goza entre los marineros. Para desgracia, el sobrecargo es un militante con malos antecedentes en la flota, muy vigilado de cerca por el cocinero, quien en ese viaje ocupa el puesto de ideológico del partido. Tiene a un primer oficial incompetente al que debe revisarle todos los cálculos, su segundo oficial es el “clavista” a bordo, un posible enemigo muy peligroso.
El jefe de máquinas le presenta una solicitud de materiales para el próximo puerto, no tiene oxígeno ni acetileno para efectuar reparaciones de urgencia. El primer oficial no para de joder por la falta de guantes de trabajo y discos para las pulidoras. El sobrecargo molesta con su lloriqueo por falta de ensaladas y harina para hacer pan. El secretario del partido le informa que el enfermero se bebió el alcohol de inyectar y que no existe insulina a bordo. El comisario político le solicita unas botellas de ron para realizar una “actividad” en horario de trabajo y no se las puede negar. El tercer oficial le hace una extensa lista de los materiales vencidos en los botes salvavidas y las camareras se quejan por la falta de papel sanitario.
Redacta un mensaje para enviarlo a la empresa donde solicita autorización para realizar las compras necesarias. El jefe de grupo le contesta que debe discutirlo en el “consejillo” del día siguiente. El “clavista” le entrega un mensaje descifrado donde le ordenan no comprar café y otros artículos exóticos en el extranjero, deben continuar tostando chícharos. La Habana contesta que el “consejillo” le autorizó $500 dólares para las compras de los tres departamentos, la Patria se encuentra asediada por un criminal bloqueo, ¡Patria o Muerte!
Si compro oxígeno y acetileno se quedan fuera los guantes y discos de pulidora. Si compro los discos no habrá papel sanitario, si se limpian el trasero no comerán ensaladas y si la comen, no habrá plata para la insulina de los diabéticos. El Joputa del enfermero que inyecte con timerosal, ¿y si hay algún alérgico?, ¡qué se joda! Estamos en tiempos de supermán, nadie lo manda a ser tan debilito. ¡El café, el café, el café! No hay quien se meta este chícharo en ayunas. ¡Patria o Muerte! ¿Cuánto darán de comisión en el Canal de Suez? Ya nadie da el 10% como antes, creo que andan por el 2.5%, ¿cuánto es eso de $500?
-¡Capitán, los piratas están exigiendo dinero! Le informó el primer oficial.
-¿No le dijiste que solo nos autorizaron $500 dólares para la compra de materiales?
-Sí, pero los tipos no entienden, dicen que eso es imposible.
-¿Y, no han cambiado su pedido?
-Dicen que tomarán unos rehenes.
-Es mejor, cuando vean el apetito de esa gente los soltarán. ¿Qué propone el partido?
-Dicen que usted se debe inmolar por la tripulación.
-¿Yoooo? Aquí el que debe dar ese paso es el comisario político, él tiene que dar el ejemplo.
-El partido no lo entiende así, él debe permanecer junto a las masas para orientarlo.
-No me interesa lo que diga el secretario, yo soy la máxima autoridad a bordo, ¿por qué no se entrega él?
-Porque el partido es inmortal, capitán.
-Sí, pero yo no voy a regalarme por unos cuantos cabrones que han estado cazándome la pelea.
En dos oportunidades fuimos asaltados por piratas, ocurrió en Rangoon y Abidjan a bordo del buque Bahía de Cienfuegos, pero eran piratas rateros que se dedicaban a robar artículos de un valor insignificante si lo comparamos con las demandas de los piratas actuales. Todo sucedió en un viaje alrededor del mundo, ¿y el capitán? Bueno, aquel infeliz fue sancionado a segundo oficial de por vida, no por culpa de los piratas. Regreso a las preguntas realizadas a inicios de este trabajo, ¿qué hubiera hecho un capitán cubano ante una situación similar? ¿Se entregaría para salvar a su tripulación? Sin temor a equivocarme penetraré en el pellejo y mente de cada uno de ellos. No hubieran hecho nada por salvar a su tripulación, no estarían en disposición de pasar un simple susto por la vida de un grupo de individuos, que en términos generales convirtieron la suya en un yogurt. Podrán aparecer individuos con ínfulas o egos de héroes hoy, cuando escribo estas líneas parodiando un poco aquella triste situación que vivimos, pero será difícil creerles.
¿Dónde radica el verdadero mérito de ese capitán de una nación odiada en gran parte del mundo? Pues no hay que buscarlo muy lejos, el hombre se entrega para proteger la vida de seres que forman una tripulación posiblemente de origen multinacional. ¿No es digno de admiración? Por supuesto que los detractores de los Estados Unidos tratarán de restarle significado a su valiente acción. Sin embargo, estoy convencido de que una actitud similar no se encontrará en tripulaciones donde impera un sistema de vida irracional y surrealista como el vivido por nosotros los cubanos. En ese caso, la persona no sería considerada un héroe y todos los tomarían por loco aunque sus acciones fueran similares a las del norteamericano.
Esteban Casañas Lostal. – Montreal..Canadá. – 2009-04-14
ABR


Esteban:
Hermano, parece ser que sí, hay Capitanes cubanos que pueden morir por sus ideas, dar su vida por la tripulación y quijotescamente, irse al fondo del mar con su buque.
Hace años (en 1992) te informé en el Foro de Univisión que yo habia recibido al “gordo” Jorge Blardoni en Brownsville, Texas cuando él cruzó la frontera después de dejar atracado su buque en Tampico o Veracruz…no recuerdo bién.
Blardoni ha muerto como todo un valiente fuera de serie hoy en dia. También Ramón Lapido ha dejado de existir de igual manera. Cubanos dignos, lobos de mar.
Quisiera que fueras tú quien redacte un Memorial a nuestro común amigo sin dejar de homenajear el valor de Lapido (de quien no me acuerdo). Yo a mi pesar he intentado varias veces poner algunas palabras en el Foro al respecto, pero me gana el sentimiento y no puedo seguir escribiendo.
Jorge Blardoni Fola……El mas alegre Guardiamarina y mas ocurrente de nosotros, ya no está . El Capitan Eddy Gómez me lo ha comunicado dias atrás y me lo confirmó en el mensaje que te retransmito mas abajo de esta nota.
Creo que le debemos a estos Hombres de Honor un bonito Memorial en los foros y te pido que lo redactes tú hermano, maestro de la pluma, pues no puedo escribirlo yó.
Hago un Cc al Capitan Vazquez y a Eddy Gomez.
Recibe mi petición y mi abrazo de hermano.
Alf Frag.Lazaro Ernesto Flores.
Guardiamarina 1326. Cubierta.
Promocion 24 (6) MGR.
“PastorYuma” en los Foros.
—————————————————————
E_Mail con la noticia acerca de Blardoni y Lapido:
Hola espero te encuentres bien, el 1er Capitan que se fue al fondo con su barco fue Ramon Lapido en la MN Altagracias a varias millas del puerto de cartagena Colombia, cargado en buque de cemento, el segundo fue el Capitan Jorge Blardoni Fola en la MN Nina M, tambien cargado a varias millas al sur entre Rep Dominicana y Puerto Rico el dueno del barco estaba abordo y me relato los hechos tal y como fueron que Blardoni no quiezo abandonar la nave, la tripulacion salto a las balsas salv, y un buque refrigerado que iba en camino a Costa Rica los recoggio y el armador del Nina M el suplico y se acercaron al barco que ya estaba al sosobrar y entonces tuvieron que alejarse, el USGC a la manana siguiente se acerco al lugar y no encontraron nada.
Oye salio al CNC el GM ReneBarrero Bertolt, puso su correo y telefono al parecer vive en Miami.
En cuanto a lo que dice E. Casana al parecer no esta enterado de estos dos casos.
Pues fueron momentos y desiciones que se toman y las que se deben de respetar y como marinos
tenerlos en el mausoleo de los marinos. Yo visite Pearl Harbour y de verdad que aquello te impresiona cuando eres marino de corazon. Saludos
Eddy
Hola Lázaro…
Mi hermano, ya estaba enterado de los naufragios del gordo Blardoni y Lapido, sin embargo, estamos hablando de situaciones que no se ajustan al contexto del escrito realizado por mí en días anteriores. al gordo solo lo conocí de vista, nunca navegué con él y los encuentros fueron accidentales dentro de nuestra empresa. Con Lapido tuve algunas relaciones y llegué a compartir con él en Holanda y en mi casa cuando regresé de Angola, tengo entre mis planes dedicarle unas líneas, pero tampoco puedo profundizar mucho sobre su persona. Como quiera que sea, ya has visto el espacio abierto en el foro para dedicar unas líneas a la memoria de todos esos hermanos que pertenecieron a nuestra flota y forman parte de su historia. Poco importa el rango obtenido a bordo de nuestros buques, puedes apreciar que los trabajos publicados confirman esto que te expreso y trataré de que se mantenga esa línea, la de homenajear al hombre y no al cargo que desempeñaba. Ha sido un uso universal mencionar solamente a los generales y olvidar al simple soldado que formó parte de la tropa, trataremos de que eso no ocurra entre nosotros.
Como bien sabes, nuestro foro se encuentra abierto a la libre expresión de nuestros miembros, herramienta que brinda la posibilidad de una participación directa sin intermediarios. Si tenemos esa posibilidad de difundir nuestras vidas y hechos que se convertirán en armas a utilizar por historiadores, estudiosos o simplemente por personas atraídas por la curiosidad, por qué no utilizarla? Yo creo que si existen personas que fueron testigos de la labor desarrollada por nuestros hermanos en vida y desean homenajearlos, no solo eso, si desean que ellos no queden sepultados por el olvido, su deber como amigos o compañeros es darla a conocer a ese mundo que comienza a interesarse. El foro no puede convertirse en un espacio exclusivo de lo que yo escriba o piense, para eso cuento con dos blogs y otros lugares donde publico. No hace falta ser un erudito de las letras para hacer llegar un mensaje, todos serán bien recibidos, más aún, cuando el propósito sea el de recordar a uno de nuestros hermanos.
Volviendo al tema central de este mensaje, te decía que las circunstancias en la que murieron Lapido y Blardoni son muy diferentes a las que expongo en mi trabajo. repito entre líneas que han existido excepciones, muy escasas al final de mi camino donde la inmoralidad hizo imperio. Pudiera repetir la pregunta; Qué hubiera hecho un capitán ante una situación similar? Se entregaría para salvar a la tripulación? Esa misma pregunta se la hubiera hecho a Lapido y Blardoni de estar vivos y comandando naves con banderas cubanas. Me parece que estoy escuchando sus respuestas, pero las dejo para que todos los que vivimos esos tiempos conteste por ellos. No te imaginas cuántas cosas hice para proteger a los tripulantes que tuve como subordinado, de ello pueden dar fe esos hombres que navegaron conmigo. Robé como Robin Hood para llevarles una botellita de wisky y en el peor de los casos, llevar un poco de comida hasta la gambuza y aliviar un poco las calamidades que se vivían. Nada de eso me correspondía de acuerdo al cargo de primer oficial y lo hice a riesgo de ser delatado con sus correspondientes consecuencias. Crees que algo de eso fue considerado alguna vez? Los mismos a quienes alimentaste se reunían y levantaban la mano para cortarte la cabeza sin pensar que tenías familia y que amabas esa profesión. Yo fui el remache de la plancha de cualquier casco, vi todo el desarrollo y destrucción de la flota como un Macondo cualquiera, vi como se destruyeron sueños y hombres. Sufrí toda la degeneración moral de los marinos cubanos porque los conocí desde el principio, tiempos donde abundaron hombres de la taya de un Lapido, Raúl Hernández Sayas, Blardoni y otros que vale la pena ir rescatando del olvido. Pero los últimos tiempos dejaron una marca imborrable, nuestra flota estaba preñada de hipócritas, ladrones, contrabandistas, vagos, chivatos, traidores, depredadores de barcos, indolentes, incompetentes, militantes de pacotilla y una larga lista de etcéteras que convertían a cada nave en pequeños infiernos. El que trate de ocultar esas duras realidades se miente a sí mismo y todos somos responsable de esa catástrofe moral impuesta. No, hombre! Cómo carajo voy a poner en peligro mi vida por esta gente! Esa, esa sería la respuesta que te daría el 99% de los capitanes de esos tiempos, te lo aseguro sin temor a equivocarme. Se encontraban nuestro capitanes vacunados contra todo este tipo de inmoralidades? Ya te dije que hubo excepciones, pero fueron mayores las frustraciones experimentadas en los últimos años de existencia. Nuestros capitanes fueron reducidos al triste papel de camioneros que no podían tomar decisiones y eran controlados por toda esa masa de elementos que mencioné, muchos de ellos se dejaron arrastrar por las nuevas corrientes que se impusieron y delinquían con la patente de Corso que les otorgaron, no nos engañemos.
Lapido y Blardoni demostraron que aún quedan restos de seres que abrazaron nuestra profesión con la dignidad y romanticismo que parecían sepultadas, murieron como lobos de mar chapados a la antigua y hoy descansan en el reino de Neptuno. Dios los tenga a buen recaudo y se reirán al leer estas notas, pero estoy seguro de que me darán la razón.
Repito, es deber de todos nosotros extender la vida de estos hombres y que su recuerdo viaje después de nuestras existencias. El foro está abierto para estos propósitos.
Un abrazo..
Esteban
http://s1.zetaboards.com/Diario_de_Bitacora/index/
Esteban:
Estoy de acuerdo contigo y lamento mucho el no haber sido informado antes de los sucesos de aquel holocausto.
Estoy muy golpeado con los sucesos . Solo recurro a tu talento como escritor y al mismo tiempo a al solidario corazón de marino que llevas a todas partes.
Gracias por responderme… por tomarte el tiempo de dirigirme unas letras formando palabras que aclaran y forman un TODO.
No tengo nada más que decirte a no ser que te deseo muchas bendiciones de Dios. Que sea larga tu vida con el objeto de que sigas contribuyendo a la Historia de Cuba y a la reivindicación de todos nosotros…los que somos del mar.
Recibe mi abrazo como siembre…cubanísimo.
_Lazaro Ernesto. “PastorYuma” .
esteban
despues de saludarlo,tengo q decirle que casi me meo de la risa al leer esto,como tambien me ha impresionado lo de los capitanes q se fueron al fondo con sus naves,
un saludo para todos
Roobin13
este mensaje va dirigido a Lazaro Ernesto Flores,estoy consternada con la noticia de lo de mi amigo Blardoni,llevaba muchos anos buscandolo aqui y me fue imposible para ahora recien enterarme por aqui de tan triste noticia.
Necesito mas informacion,telefono de su viuda,alguien para contactar y aunque sea poder hablar de el.
Estoy muy triste por esta noticia,no se cuando ocurrio,no se nada,por favor le suplico necesito saber.
Sin mas mis respetos para todos ustedes.
Saludos sinceros
haydee