
“Escorado” es una palabra que pertenece a nuestro vocabulario marítimo, significa estar “inclinado”, puede ser a una u otra banda, es de suponer que yo lo esté a estribor.
Con este hijo he pretendido agrupar todos mis trabajos dedicados exclusivamente a mi extensa vida en el mar, ha sido mi intención mostrarles un barco por dentro con todos sus ingredientes. El hombre es la pieza más importante de cualquier nave y es quien le da verdadera vida. Razones por las que no me detengo mucho en descripciones que bien pudieran ser comunes a cualquier embarcación y le presto mucha importancia a esos seres encargados de domarlas como a cualquier animal salvaje.
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Cada una de las historias narradas son reales y en algunas oportunidades me he visto obligado a cambiar el nombre de sus personajes con la finalidad de protegerlos. No he procedido de igual manera con todo aquel que de una u otra manera le hizo daño a sus semejantes, ellos aparecen con sus santos y señas. Muchos de esos datos serán tomados en cuenta a la hora que alguien decida escribir la historia de la marina mercante cubana y no podemos darnos el lujo de omitir absolutamente nada.
Tuve el propósito de mantener ese blog dedicado exclusivamente al mar, bien alejado de tierra para evadir sus contaminaciones, pero en el caso cubano resulta una tarea o promesa difícil de cumplir. Toda la podredumbre y maldad existente en el interior de nuestras costas, nos tocó con sus largos tentáculos en cualquier punto de la tierra donde nos encontráramos.
Amor, sexo, alcohol, contrabando, traiciones, delaciones, aventuras, peligros de naufragios, guerras, oportunismo, incompetencia, hambre, galernas y otros males, nos atacaron sin piedad y muchas veces se transformaron en virtudes. La virilidad necesaria para mantener un orden y rendir homenaje a las charreteras que se vestía en su momento adecuado. El macho que se necesita para mantener controladas las emociones y evitar posibles pérdidas de vidas. El técnico y navegante que ama su profesión y le rinde veinticuatro años de su vida.
Todo esto y mucho más se pueden encontrar en “Escorado”, sitio donde se desnuda un marino cubano y cuenta todo, sus glorias, conquistas y penas para luego, después de tanto nadar, morir de nostalgia por el mar en medio de un continente donde el océano le queda a cientos de millas de distancia.


