
Era bastante bajito y algo pasado en peso, digamos que gordito. No de esa gordura flácida que sofoca y mantiene mojadas las camisas con el olor acre y amargo de casi todos los de su peso. Digamos más bien que estaba fuertecito y que era además bastante ligero. Blanco como una rana platanera, color algo detestado entre los nuestros y que siempre asocian a enfermedades. Pocas veces escucharás ...
Leer más →ENE

