31 Diciembre 2009

UNA MIRADA

Archivado en: General — Esteban Casañas Lostal @ 17:20

Con mucho cariño a Manuel Balsa Larrinaga (Manolito)

Dicen que cuando se para junto a la ventana su mirada viaja perdida entre las olas, como tratando de descifrar ese inquieto coqueteo de colores. Sus pupilas se contraen y dilatan constantemente en ese enfermizo manoseo donde insiste en atrapar algo y no puede. Después, se escuchan unos gemidos casi infantiles, imperceptibles para quienes lo rodean y se mantienen concentrados en una pequeña pantalla, indiferente para quienes se identifican con la trama de lo que ocurre solamente entre transistores.

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29 Diciembre 2009

¡TODO A BABOR!

Archivado en: General — Esteban Casañas Lostal @ 1:55

-¡Práctico-Habana, aquí la motonave Otto Parellada que te llama! Un molesto ruido, interferencias producidas por ondas parásitas invadió el receptor, el capitán le bajó el volumen y esperó por la respuesta. Varios minutos después repitió la solicitud de comunicación, pero esta vez decidió ahorrar palabras. –¡Práctico-Habana, Otto que te llama! Haló la silla que tenía designada en el puente y la acomodó junto al equipo de V.H.F. Ya sabía que debía estar armado de mucha paciencia cuando de comunicaciones se tratara con cualquier punto de la isla, todos eran impredecibles, sorprendentes, inoportunamente descuidados.

–¡Pongan media avante! Ordenó sin quitarle la mirada al equipo de radio y Amador corrió hasta el telégrafo para trasmitir la orden a máquinas. Los walkie-talkies de los oficiales se encontraban acomodados sobre la mesa de ploteo, habían sido revisados y comprobado su funcionamiento.

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20 Diciembre 2009

ALARCÓN, EL ÑATO

Archivado en: General — Esteban Casañas Lostal @ 21:07

…♫ Por el amor de una mujer, jugué con fuego sin saber, que era yo quien me quemaba ♫…

M/N Jiguaní Donde navegamos juntos El Ñato y yo.
M/N “Jiguaní” Donde navegamos juntos El Ñato y yo

Su voz era melodiosa, muy pegajosa, como la de cualquier criollo trovador. No era improvisado tampoco, una parte de su vida había transcurrido sobre los tinglados de vulgares escenarios, tabernas atestadas de borrachos escandalosos, putas trasnochadas y quién sabe cuánta gente extraña de nuestra aburrida fauna. Tocaba la guitarra con la elegancia de cualquier clásico maestro que nunca conoció la gloria, solo se revolcó con Gloria sin mirar hacia delante, hasta que el manantial de los espermatozoides se viera afectado por esa sequía que molesta tanto y quieren combatirla con una píldora azul. Entonces, con la voz menguada por el humo de cigarrillos y los ataques de aguardientes baratos, recordó que la vida debía continuar mucho más allá de los surcos dibujados en su rostro y aquella caída del cabello producida por un irreparable otoño. Poca voz y una figura más triste que la del legendario caballero español que luchó contra molinos, la marina pudo ser aquel aro salvavidas del que se agarró ante un inminente naufragio.

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9 Diciembre 2009

SAPICHE

Archivado en: General — Esteban Casañas Lostal @ 0:38

-Si acaso observan una rajadura en el casco del barco, el procedimiento a seguir consiste en taladrar un pequeño orificio en cada extremo de la grieta detectada…

Se detuvo con la intención de coordinar las ideas que deseaba expresar ante aquel grupo de hombres, cuya fama lograba extremar su miedo escénico. Sudaba copiosamente, partía con frecuencia las tizas cuando trataba de escribir o dibujar algo en la pizarra y el borrador salió disparado en varias ocasiones. Por las amplias ventanas del aula corría una refrescante brisa que nos llegaba sin interrupción desde el Estrecho de la Florida, pudo haber sido la antesala de un frente frío que nos obligaba a sacar los viejos trapos que rotaban cada invierno. Él era el único que se empeñaba en sudar, gruesas gotas descendían a toda velocidad desde la extensión de su frente y se desprendían de su cuerpo en la punta de su nariz después de una cómica despedida. Sacaba el pañuelo y lo frotaba por todo el rostro con el estilo de los guapos, casi siempre cubriendo los labios y fingiendo decir algo, insinuar, amenazar, imponer temor. Los muchachos no se preocuparon mucho por aquellas familiares señales, insistían en permanecer silenciosos y observadores, medían cada uno de sus pasos a lo ancho de la pizarra, seguían con atención el recorrido de los pedazos de tizas caídos mientras el profesor esperaba por el ataque, ya había sido advertido con anterioridad. Aquella tensa calma y ese silencio solo roto por el choque del viento con las viejas persianas lo desesperaban, estaba a punto de reventar.

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