El tiempo de los barcos buenos fue muy corto, yo solo agarré un pedacito. Llegabas en la lancha cuando el buque se encontraba fondeado y allí estaba esperándote un buen desayuno. Trabajabas con fuerzas, deseos, interés, te preocupabas por mantener lindo al barco que siempre consideraste como tuyo. Poco importaba que arribaran el día anterior del extranjero ni que el viaje durara seis meses, después de aquel fuerte desayuno te preparabas para bajar en la balsa y darle mantenimiento ...
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