27 Octubre 2009

COMO UNA OLA

Archivado en: General — Esteban Casañas Lostal @ 4:00

 Iba colocando cuidadosamente cada hoja del periódico alrededor de mis piernas, luego continuaría por los muslos y terminaría forrando todo el pecho y la espalda antes de ponerme definitivamente la ropa. El Bicho había pasado y no tardaría en regresar, como el buque no tenía intercomunicadores, él era el encargado de despertarnos a todos. Abría la puerta y solía decir: ¡Ocupando puestos de maniobra! ¡Ocupando puestos de maniobra! Después, dejaba la puerta abierta de par en par para que el ruido de las plantas y el asfixiante carbono que siempre rondaba vigilante por los pasillos terminaran de despertarnos. El triste vaho a tabaco rancio que despedía cuando abría la boca, era probablemente más desagradable que todo el olor a combustible quemado del mundo, pero ya nos habíamos acostumbrado.

Manso se encontraba en el timón, era afortunado, casi todas las maniobras coincidían con sus guardias. Al menos, dejaba espacio para vestirme con comodidad en aquel reducido camarote. Los periódicos próximos al tobillo los sujetaba con el tercer par de medias que me ponía, ninguna de ellas eran las apropiadas para enfrentar ese frío traicionero que velaba nuestra salida a cubierta. Me puse el par de botas que recibí en el almacén de la empresa, estaban forradas con piel de conejo y tenían zipper. Eran algo bonitas, pero no dejaron de ser la razón del choteo de los viejos marinos, las suelas eran lizas y esponjosas. Es muy probable que el creador de aquellas piezas haya sido premiado con algo, un diploma, una medalla, una semana en la playa. Algún premio debió recibir como estímulo, ahora me tocaba  probar el fruto de su inventiva “revolucionaria” con el fin de no dejar escapar divisas hacia el extranjero. ¡Ocupando puestos de maniobra! ¡Saliendo! ¡Saliendo! ¡Saliendo! El olor a café recién colado pudo vencer la atmósfera viciada, suerte que la cocina se encontraba a popa de nuestros camarotes en la misma cubierta, El Bicho había encendido su inseparable mocho de tabaco.

(más…)

9 Octubre 2009

GERMAN PIRI BRAGADO, “EL CHIVO”

Archivado en: General — Esteban Casañas Lostal @ 4:04

Fue una de esas tardes bochornosas de Santiago la última vez que compartimos, la puerta de su casa permanecía abierta de par en par, mostraba con indiferencia y descaro todas sus miserias. La sala era bastante amplia para los pocos muebles, los mismos que tal vez pertenecieron a su abuelo, no recuerdo exactamente si eran de mimbre. Junto a mi butaca y sobre el piso, un vaso a medias de Paticruzao sin hielo, como lo bebían allá, puro strike. Piri no bebía desde hacía mucho tiempo, la salud no se lo permitía, me dijo que se había convertido en una olla de presión a punto de explotar. Hablábamos de cosas sin importancia, nada lo era y todo nos inquietaba, lo hacíamos muy mal, tal vez bien, quién pudiera saberlo, nos cuidábamos de las paredes con orejas. Nuestra conversación era un susurro muchas veces interrumpido por la gritería de sus hijos, eran varios, no recuerdo cuantos.

Motonave Moncada

Motonave "Moncada"

Al fondo de aquella sala se empinaba una rústica escalera de madera, muy mal trabajada. Algunas de sus tablas conservaban viejos letreros, varias de ellas escritas en el alfabeto cirílico, otras en chino. Pude leer una que decía claramente, como si fuera el título de una película: “Carne en conserva”. Unos pasos antes de llegar a la cima, existía otro pedazo de tabla que decía: “Made in U.R.S…”
Yo sabía, todos sabíamos desde dónde había viajado aquel pedazo de madera, pero el serrucho eliminó la última S para dar entrada a una puerta. No era una puerta en el sentido correcto de la palabra, parecía la entrada de una cueva. Luego me contó con orgullo exagerado, sano, casi infantil, que en aquella barbacoa artesanal dormían sus “Chivos”. Estábamos enrolados en el buque Moncada, yo como Primer Oficial y él como camarotero, pero nos conocíamos desde hacía muchos años.

(más…)