
Yo pude estar equivocado una vez, lo estuvo también la mayoría de los tripulantes del Jiguaní, pero es demasiada coincidencia que los negros angolanos del buque N’Gola se sumaran a nosotros. No había dudas, comprendí muchos años después y me liberé de ese sentimiento de culpabilidad que cargaba. Yo no era injusto con él, lo fue Dios y sus padres que lo privaron de virtudes normales en cualquier ser humano.
¡Coño, qué antipático era ese tipo! Sus pocos chistes caían como laxante en ayunas y en lugar de risas provocaban tremendas ganas de ir al baño. No solo carecía de esa gracia sin par de la que gozan la gente de la isla, no tenía lo que nosotros llamábamos labia para ligar cualquier jeva. Tenía que molestarle vernos empatados en cualquier puerto cubano y hasta en el extranjero, mientras él debía continuar haciendo uso de su mano derecha y escasa imaginación. (más…)

Motonave "Topaz Islands"(Algo parecido al de esta narración)
Siempre entraba silencioso al puente, no importaba la hora, lo hacía con mucha frecuencia de madrugada, apenas dormía. Dice la gente que lo conocía de atrás, era un problema pendiente con su conciencia. Ferreiro participó en aquellos tribunales revolucionarios que juzgó a mucha gente a principios del proceso, sabrá Dios cuántos fueron fusilados, es probable sea esa la razón de sus desvelos. No hacía ruido con los zapatos, los pocos que formaban parte de su equipaje eran sandalias con suela de goma, tampoco usaba medias. Generalmente andaba con esos shorts anchísimos que ahora usan los raperos, no lo eran en sí, ni estaban de moda. Los contados que utilizaba en un viaje de seis meses, eran pantalones de uniformes cortados a la altura de la rodilla. Tenía las canillas flacas y desproporcionadas con la caja de su cuerpo. Su figura era sumamente ridícula e infeliz, sin embargo, todo parece indicar que se sentía muy cómodo con aquella estrafalaria vestimenta. Parecía un globo sujeto a tierra por par de palitroques metidos dentro de dos camiones, porque esa es la definición más apropiada a sus descomunales sandalias. Además de ser canillúo era lampiño y ese detalle empeoraba aún más su aspecto. Sus patas, porque no podemos hablar de unas piernas humanamente concebidas, eran de una blancura enfermiza, describían con facilidad la existencia de algunas venas que corrían como traviesos riachuelos de norte a sur solamente. Por suerte para él, nació hombre, una pequeña rajita entre las piernas lo hubiera condenado a una soltería perpetua. Hay feas repulsivas que han escapado de ese castigo a la soledad por otras virtudes, pero en su caso muy pocas cosas eran atrayentes. Estaría clasificado entre las mujeres sin caderas, uniformes, tubulares, rectas, planchadas de culo y de carnes flácidas, porque ni un solo pellejo de su cuerpo podía hablar de ejercicio alguno. ¿Gracia? Ninguna, sus padres fueron los últimos en llegar a la cola donde la repartieron, era de esos pocos cubanos que nació sin salero para contar un chiste, reírse, ser feliz por encima de todas las desgracias. Con todos esos defectos, no se puede negar que era un tipo dichoso. (más…)

Motonave "Frank País", donde El Vicent navegó como 1er Cocinero
-El compañero Vicent ha sido separado de la Juventud. Lo expresó con aquel tono solemne utilizado para despedir a un muerto y todos le prestamos atención. No eran muy frecuentes los avisos de sanciones, las tripulaciones contaban con muy pocos miembros del Partido. La isla estaba embarazada de un monstruo y dilataba con mucha molestia su entrepierna para parirlo, una nueva era nacería para los hombres de mar. Trató de expresarlo en voz baja con la intención de darle cierto aire de secreto o misterio que solo se comparte cuando existe confianza. Esperó por la pregunta que estaba por venir, sabía perfectamente que la curiosidad era una enfermedad cubana, y aunque guajiro, poseía destacadas habilidades de manipulador.
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