30 noviembre 2008

AL GARETE

Filed under: General — Esteban Casañas Lostal @ 23:36

escorado

Haber nacido en un lugar donde se está en contacto con el mar aunque solo sea visualmente, pudo ser la razón por la cual quedé atrapado por su salado y maravilloso embrujo. Desde la primera vez que me mojaron los pies con agua salada, supe que nunca escaparía de su influencia, el mar fue transformando mi vida con la paciencia que tiene una madre, me forjó a su antojo hasta que llegué a formar parte de él. Una etapa de mi infancia la pasé en La Beneficencia, escuela de la que guardo encantadores recuerdos, ella se encontraba frente al mar y cuando tenía oportunidades, mi vista escapaba hacia esa alfombra azul casi al alcance de mis manos. Pasaban los barcos que demandaban el puerto de La Habana y los que salían, otros viajaban muy lejos y solo era posible ver los palos. En mi mente infantil los encontraba raros, no me gustaban porque carecían de casco. Luego y en la medida que pasaron los inviernos que se sumaron al desarrollo de mi cuerpo, fui un afortunado porque el mar no me faltó. Creo que es algo de lo que no pueden privar a ningún cubano.

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23 noviembre 2008

PRELUDIO

Filed under: General — Esteban Casañas Lostal @ 22:56

          

-Dice el padrino que sí, van a lograr desertar sin problemas, me dijo también que ella podía salir contigo. Eugenio la escuchaba con mucha atención, casi no comprendía nada y le resultaban ridículas aquellas conclusiones. La acompañó por complacerla,  hacía mucho tiempo que había dejado de creer en algo que no fuera él mismo. La parada de la guagua de Infanta y O era un hervidero de gente amargada que trataban de luchar por llegar a su destino. Las Ikarus pasaban inclinadas y con gente colgada como piojos de sus estribos, una densa cortina de humo negro las perseguía hasta el semáforo de San Lázaro acompañadas de miles de maldiciones criollas. (más…)

2 noviembre 2008

RAÚL HERNÁNDEZ SAYAS, UN CAPITANAZO

Filed under: General — Esteban Casañas Lostal @ 1:29

Motonave "Jiguaní", capitaneada por Raúl Hernández Zayas

 

 No recuerdo exactamente si compartía la fama de aquel reducido grupo de capitanes de la marina mercante cubana conocidos como “Los siete hombres de oro”. Cuenta la leyenda que un día, Castro los captó en la Universidad de La Habana para que ingresaran en la naciente flota mercante. Algunos de ellos se destacaron por su mala fama y llegaron a ser detestados por las tripulaciones que comandaron.
Raúl fue todo lo contrario, nunca llegó a disfrutar fama alguna, creo más bien fue condenado al ostracismo que impone las bajas pasiones y el modelo de hombre nuevo que se venía fabricando. Poseía una vasta cultura que resultaba anacrónica a su tiempo y medio donde giraba. Moderado al hablar, medía cada palabra expresada con ausencia de esos gestos tan escandalosos y familiares entre cubanos. (más…)